La medida busca reducir la ansiedad de los menores antes de la cirugía y ya se aplica en diversos centros madrileños.
La presencia de padres en quirófano se consolida como una estrategia eficaz para mitigar la tensión emocional de los menores antes de una cirugía. De acuerdo con las estimaciones del Ministerio de Sanidad, hasta 6 de cada 10 niños sienten ansiedad antes de entrar al quirófano. Esta realidad dificulta, en ocasiones, la intervención de los especialistas. Por este motivo, el acompañamiento familiar resulta clave para calmar al paciente, facilitar la labor médica y garantizar la seguridad del proceso.
Recientemente, el Hospital Universitario Infanta Cristina de la Comunidad de Madrid ha incorporado esta práctica en sus áreas de Bloque Quirúrgico, Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA) y Reanimación. Con esta decisión, el centro se suma a otros hospitales madrileños que ya aplican programas similares: el Clínico San Carlos, el Gregorio Marañón, el Infanta Leonor, el Niño Jesús y el Infanta Sofía.
Cómo funciona la entrada de padres en quirófano y qué requisitos deben cumplir
La participación de los familiares no es improvisada, sino que se organiza mediante un protocolo coordinado por los especialistas en anestesia. En el Hospital Universitario Infanta Cristina, las condiciones para autorizar el acceso de los padres en quirófano son las siguientes:
- Estar destinado a pacientes de entre 3 años y o 15 kilos de peso hasta los 17 años.
- Aplicarse únicamente en casos de cirugía programada, quedando excluidas las urgencias.
- Disponer de la validación previa del Servicio de Anestesiología según sus criterios.
- Informar detalladamente al adulto responsable durante la consulta de preanestesia.
El acompañante debe ubicarse en una zona no estéril de la sala; su función es mantener el contacto físico y verbal con el menor para aportarle tranquilidad. Una vez completada la inducción de la anestesia y cuando el niño se duerme, el progenitor debe salir del espacio para reencontrarse con él posteriormente en la sala de reanimación.
La gestión del consentimiento en estas edades se rige por la Ley 41 2002 de autonomía del paciente, vigente desde el 16 de mayo de 2003. Esta legislación determina que, si el menor carece de capacidad para comprender la situación, la decisión corresponde a su representante legal tras escuchar su opinión. En el caso de los mayores de 16 años o menores emancipados, estos deciden por sí mismos; no obstante, en escenarios de grave riesgo, se requiere la intervención de sus tutores legales.
Las directrices del Ministerio de Sanidad para un acompañamiento seguro
A nivel nacional, el Ministerio de Sanidad difundió el 23 de octubre de 2025 un documento con recomendaciones técnicas para regular la presencia familiar durante la inducción anestésica. Esta guía prioriza el acompañamiento en menores de 5 años y en pacientes con necesidades especiales.
Según las directrices estatales, la participación de los padres en quirófano constituye una medida voluntaria y organizada. No obstante, existen situaciones concretas donde esta opción queda completamente excluida por motivos de seguridad:
- Escenarios de urgencia vital donde el tiempo es un factor crítico.
- Limitaciones de espacio físico en el área quirúrgica.
- Criterios de seguridad clínica determinados por el equipo médico.
Para asegurar el correcto funcionamiento y la mejora de estas medidas de humanización, el ministerio establece la realización de evaluaciones periódicas mediante encuestas de satisfacción a las familias y el análisis de los flujos de trabajo en los hospitales.








