Mía es un prototipo desarrollado por la Universidad Carlos III de Madrid para acompañar a personas mayores con deterioro cognitivo. El robot funciona sin cámaras, aprende la voz de cada usuario y busca mejorar la estimulación afectiva en centros de día.
Un grupo de robótica social de la Universidad Carlos III de Madrid ha creado un conejo robótico capaz de reconocer a las personas por su voz. El prototipo se llama Mía, mide 30x30x50 centímetros y pesa alrededor de 3 kilos. Actualmente se está probando en centros de día del Ayuntamiento de Madrid con personas mayores que presentan deterioro cognitivo.
El conejo robótico Mía reconoce la voz sin usar cámaras ni imágenes
La principal novedad de este robot asistencial está en su sistema de reconocimiento por voz. A diferencia de otras tecnologías que identifican a las personas mediante cámaras, Mía utiliza únicamente el micrófono integrado en el dispositivo.
Esto permite que el proceso funcione de forma local, sin que las huellas de voz salgan del propio robot. Según explican desde la UC3M, este planteamiento refuerza la privacidad de los usuarios y reduce la necesidad de grandes capacidades de procesamiento.
El sistema escucha a la persona, analiza los patrones acústicos y genera una firma de voz. A partir de ahí, agrupa las voces similares para asociarlas a un usuario concreto. Si detecta una voz nueva y la interacción continúa, el robot puede crear un perfil distinto para esa persona.
Las pruebas se realizan con mayores con deterioro cognitivo en centros de día
Mía se está evaluando en centros de día del Ayuntamiento de Madrid para la estimulación afectiva personalizada de personas mayores con deterioro cognitivo. El proyecto busca que el robot adapte su comportamiento a cada usuario, de manera que pueda responder de forma diferente según la persona con la que interactúe.
José Carlos Castillo Montoya, investigador del Robotics Lab de la UC3M, explica que el reconocimiento de usuarios es un paso relevante para conseguir respuestas más ajustadas a las necesidades de cada persona. El equipo plantea, por ejemplo, que el robot pueda activar comportamientos orientados a calmar a un usuario que suele mostrarse más intranquilo.
El prototipo se integra dentro de la robótica animal, un campo que trata de trasladar algunos efectos positivos de la terapia con animales reales a entornos donde el cuidado de una mascota puede ser difícil. En el caso de Mía, los investigadores señalan que el robot puede activar la necesidad de cuidar, mejorar el ánimo y favorecer la interacción social entre usuarios.
La tecnología abre la puerta a nuevos robots asistenciales para hogares
El desarrollo de Mía apunta a una nueva generación de robots de compañía más accesibles para mayores y personas dependientes. La investigación, publicada en la revista Applied Sciences, se centra en el reconocimiento mediante biometría de voz y agrupación dinámica para robots sociales.
La ventaja de este sistema es que no necesita una fase previa de configuración. El robot puede escuchar a una persona por primera vez y crear un perfil automáticamente, lo que facilita su uso en espacios con distintos usuarios, como centros de día, residencias o viviendas familiares.
El equipo de la UC3M cuenta con varios prototipos operativos y continúa probando la tecnología en escenarios clínicos reales. También busca alianzas con empresas interesadas en llevar este tipo de plataformas asistenciales al mercado general. Entra en nuestra sección de actualidad para conocer otros estudios científicos relevantes.








