El Banco de España sitúa el foco en los incentivos del sistema, pero el empleo sigue avanzando con una cobertura del paro en máximos. El debate afecta especialmente al subsidio para mayores de 52 años.
José Luis Escrivá, gobernador del Banco de España, ha reabierto el debate sobre las prestaciones por desempleo al plantear si el sistema ofrece incentivos suficientes para volver al mercado laboral. La cuestión llega en un momento delicado: el paro registrado bajó en mayo en 36.323 personas, hasta 2.320.721 desempleados, el nivel más bajo en ese mes desde 2007, mientras la cobertura de las prestaciones alcanzó en abril el 80,90%.
Qué ha dicho Escrivá sobre las prestaciones por desempleo y el paro
El Banco de España sostiene que España mantiene una tasa de paro superior a la media europea y apunta a dos frentes: mejorar las políticas activas de empleo y revisar si la protección por desempleo facilita la reincorporación laboral.
En su presentación del Informe Anual 2025, la institución señaló que la tasa de cobertura de las prestaciones por desempleo llegó al 80% en 2025, unos 20 puntos más que en 2004, cuando la tasa de paro era similar. También destacó que la cotización por desempleo, del 7,05%, supera ampliamente la de otros grandes países europeos.
El foco se concentra en el subsidio para mayores de 52 años, una ayuda que mantiene cotización para la jubilación y que puede cobrarse hasta alcanzar la edad ordinaria, siempre que se cumplan los requisitos. El Banco de España vincula su diseño con tasas reducidas de vuelta al empleo, aunque también admite que el problema del paro tiene raíces estructurales.
Los datos oficiales no permiten concluir que recortar ayudas cree empleo
La lectura de que reducir la protección social bajaría por sí sola el desempleo resulta incompleta. Los datos recientes muestran que el paro baja al mismo tiempo que aumenta la cobertura de las prestaciones. En abril había 1.779.989 personas beneficiarias y la inversión total en prestaciones fue de 2.040,9 millones de euros, según los datos difundidos por el Gobierno.
Además, la contratación indefinida representó en mayo el 43,22% de los contratos registrados, muy por encima del peso que tenía antes de la reforma laboral, cuando rondaba uno de cada diez nuevos contratos.
España sigue teniendo un problema real de desempleo. Eurostat situó la tasa española de 2025 en el 10,5%, la más alta de la UE, frente al 6% de media comunitaria. Pero esa diferencia no se explica solo por las prestaciones. También pesan la formación, la edad, la productividad, el encaje entre vacantes y perfiles profesionales y la calidad de la intermediación laboral.
El subsidio para mayores de 52 años exige cambios sin perder protección
El caso más sensible es el de los mayores de 52 años. El Banco de España recoge que, entre quienes percibían este subsidio y no trabajaron en 2021, solo el 8,9% consiguió volver al trabajo al menos un día en 2022. En las prestaciones contributivas, ese porcentaje fue del 29,9%.
Aun así, el propio informe pide cautela. La institución reconoce que no siempre puede separarse con precisión el efecto de la cotización, la duración indefinida de la ayuda y otras características del subsidio. Parte del menor retorno al empleo puede deberse también a la edad, a la falta de ofertas adecuadas o a la discriminación laboral que sufren muchos trabajadores sénior.
Por eso, una reforma con enfoque social debería reforzar la orientación laboral, la recualificación, la compatibilidad temporal entre ayuda y empleo y la persecución de abusos, sin convertir la protección de las personas desempleadas en el chivo expiatorio del paro estructural.
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