El gobierno local busca unificar los periodos de explotación de los dos espacios para definir su modelo de negocio desde 2035.
El Zoo de Madrid protagoniza un análisis de la administración local que podría transformar su sistema de explotación de cara a los próximos años. El equipo de gobierno liderado por José Luis Martínez-Almeida evalúa integrar la actividad de este histórico espacio con la del Parque de Atracciones, situado también en la Casa de Campo. La meta de esta planificación consiste en determinar la viabilidad de una futura licitación unificada de ambos complejos recreativos mediante un único contrato de gestión; no obstante, tampoco se descarta la opción de conservar su administración de forma segregada si resulta más ventajoso.
Cómo afectará el nuevo contrato al futuro del Zoo de Madrid
La viabilidad de esta estrategia depende directamente del vencimiento de las adjudicaciones actuales: el derecho de explotación del Parque de Atracciones, otorgado en marzo de 1967 y ampliado posteriormente debido a la crisis sanitaria, expira el 27 de septiembre de 2027. Con el propósito de corregir la asincronía con el parque zoológico, el Ayuntamiento prevé divulgar próximamente un nuevo pliego de condiciones para el recinto de ocio con un periodo de vigencia de ocho años improrrogables; de este modo, el vencimiento final se trasladará al 5 de octubre de 2035.
Esta fecha límite se aproxima de manera estratégica a la del Zoo de Madrid, cuyo contrato vigente expira el 17 de abril de 2034 de acuerdo con la documentación municipal. Al sincronizar la finalización de ambos servicios públicos en el horizonte de una década, las autoridades locales contarán con el tiempo necesario para estructurar un proyecto integral y resolver el porvenir de estas dos parcelas de titularidad municipal.
Según ha manifestado el responsable de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, esta convergencia de calendarios facilitará una planificación coordinada para la Casa de Campo: el consistorio considera indispensable aplicar una perspectiva global sobre este espacio natural que consiga equilibrar los valores patrimoniales, ecológicos e históricos de las diferentes instalaciones allí ubicadas.
Los requisitos de inversión previstos para los parques recreativos
La actualización de los contratos no persigue únicamente una unificación temporal, sino también una renovación integral de las infraestructuras: el próximo proceso de licitación del Parque de Atracciones pondrá el foco en la actualización de sus equipamientos. En este sentido, el Zoo de Madrid precisa una inyección económica relevante con el fin de adecuarse a las normativas actuales de preservación de especies y concienciación de la ciudadanía, consolidándose como un referente educativo.
El gobierno de la capital se encuentra elaborando el Plan Especial de la Casa de Campo junto con análisis técnicos orientados a revitalizar ambos centros: conforme a las pautas de contratación que se darán a conocer pronto, las propuestas para el parque de ocio deberán contemplar de manera prioritaria las siguientes condiciones:
- Diseñar planes para la renovación global de las infraestructuras existentes.
- Instalar nuevos equipamientos recreativos que diversifiquen la oferta.
- Asegurar el acceso sin barreras arquitectónicas en todas las áreas.
- Adoptar tecnologías de eficiencia energética y respeto al medio ambiente.
La discusión política sobre esta medida ya se ha trasladado al pleno municipal. El representante de Vox, Ignacio Ansaldo, ha expresado sus dudas acerca del periodo de vigencia propuesto para el Parque de Atracciones; a su juicio, un contrato limitado a ocho años podría restar atractivo financiero a las compañías del sector y provocar que la licitación quede sin adjudicar. Del mismo modo, Ansaldo ha destacado la importancia del Zoo de Madrid como institución de investigación y protección de la fauna, la cual registró la afluencia de 683.816 visitantes durante el año 2022, según refleja el Anuario Estadístico de la ciudad.
Frente a estas reticencias, Carabante ha reiterado que el porvenir del Zoo de Madrid requiere una evolución hacia un modelo de aula de concienciación ecológica para la infancia. La administración local confía en el interés de las grandes compañías del sector para concurrir a este proceso, puesto que la gestión de estos recintos recae habitualmente en corporaciones muy especializadas con solvencia técnica y económica para asumir estas inversiones.








