Las aseguradoras privadas asumen los daños materiales de las pólizas contratadas, mientras que el Consorcio de Compensación de Seguros limita su actuación a los accidentes del personal de extinción en incendios forestales.
El incendio de Madrid, Ávila y Toledo ya se ha convertido en el peor de la historia de España, por el número de hectáreas arrasadas. Muchas personas han perdido su vivienda, vehículo, negocios o explotaciones agrícolas. Por consiguiente, ante un siniestro de esta magnitud, resulta fundamental conocer la cobertura del seguro de incendio para determinar la responsabilidad de las pérdidas. A diferencia de otros desastres naturales como inundaciones o terremotos, el Consorcio de Compensación de Seguros no asume los daños materiales originados por el fuego. Por lo tanto, corresponde a las compañías privadas responder según los contratos suscritos por particulares y empresas.
Desde la patronal del sector, Unespa, recuerdan que los fuegos domésticos y forestales quedan fuera de la cobertura ordinaria de dicho consorcio público. De este modo, disponer de un seguro de incendio o de una póliza multirriesgo que incorpore esta protección específica constituye la única alternativa para recuperar el patrimonio dañado.
Cómo responde el seguro de incendio en viviendas, comercios y comunidades
Los contratos multirriesgo para hogares, negocios, industrias y comunidades de vecinos suelen integrar la protección ante las llamas y los efectos del humo. De acuerdo con la Ley de Contrato de Seguro, las aseguradoras deben compensar tanto las pérdidas directas de la combustión como los perjuicios derivados del siniestro; esto abarca los costes de desescombro, la retirada de bienes y los daños que provoquen las labores de extinción.
La cobertura de la indemnización se determina en función de la modalidad contratada:
- Seguro de hogar: protege la estructura del inmueble (continente) y los bienes interiores (contenido), como mobiliario y electrodomésticos; las piezas de gran valor o joyas exigen una declaración específica en el contrato.
- Seguro de comercio e industrias: resguarda el local, la maquinaria y las mercancías almacenadas; asimismo, puede compensar la pérdida de ingresos por cese de actividad si se deriva de un daño material cubierto.
- Comunidades de propietarios: sufraga la reparación de elementos estructurales del edificio, portales y escaleras, además de áreas de uso común como ascensores o zonas verdes.
La legislación nacional establece que el límite de la compensación económica equivale a la suma fijada en la póliza: la tasación se realiza sobre el valor del bien inmediatamente antes del siniestro, impidiendo que la indemnización supere el coste real de lo destruido.
Cuándo interviene el Consorcio de Compensación de Seguros
La implicación de esta entidad pública en siniestros forestales es restrictiva y excluye bienes materiales como viviendas o vehículos. Conforme a la nota informativa del Consorcio de Compensación de Seguros, su labor se limita a cubrir los accidentes personales sufridos por los equipos de extinción.
La póliza de este servicio estatal es suscrita por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, mediante la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación: protege a quienes sufran lesiones o fallezcan en las tareas de extinción. Para los particulares damnificados, la compensación de daños materiales depende únicamente de sus pólizas privadas.
Plazos legales para reclamar y recibir la indemnización
El marco jurídico nacional fija plazos rigurosos para agilizar la tramitación y resolución de los siniestros:
- Plazo de comunicación: el tomador dispone de un plazo máximo de 7 días para notificar el suceso a la aseguradora tras conocerlo.
- Pago mínimo: la compañía debe transferir un importe mínimo estimado en los 40 días siguientes a la declaración del siniestro.
- Pago total: el abono definitivo debe completarse en un plazo de 3 meses para eludir recargos por demora e intereses de demora.
Resulta indispensable guardar todos los justificantes de gastos derivados del incidente, tales como el coste de un hospedaje provisional, para su posterior reclamación.








