Casi un año después, nada se cierra: el pulso laboral de los bomberos forestales de Madrid continúa y la clave está en el Ministerio de Hacienda.
Los bomberos forestales de Madrid mantienen pausada la huelga indefinida iniciada en julio de 2025 para reclamar estabilidad en el empleo y mejoras de sueldo; esta protesta se interrumpió a finales de mayo de 2026 tras abrirse una vía de negociación con la entidad estatal Tragsa. Pese a este cese de los paros, la disputa sigue activa en plena campaña de incendios, un periodo en el que los empleados prestan servicio bajo un preacuerdo que aún requiere la autorización del Ministerio de Hacienda para su aplicación formal. La situación ha vuelto a la palestra a consecuencia del grave incendio de Madrid, Ávila y Toledo, que se ha convertido en el mayor de la historia de España.
Cuál es la situación real de la huelga de los bomberos forestales de Madrid
La movilización, que se extendió casi un año, permanece suspendida temporalmente, pero sigue en vigor; los portavoces de los empleados señalan que volverán a la huelga si se incumplen las condiciones acordadas con Tragsa. Esta corporación pública cuenta con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) como socio principal, entidad dependiente del Ministerio de Hacienda: esta vinculación hace que el pacto requiera la validación del ministerio para que las subidas de sueldo y los cambios organizativos entren en vigor.
Durante la espera de esta resolución, los cerca de 450 operarios del servicio siguen realizando sus tareas de extinción en la sierra oeste de la región; según explican desde el comité de empresa, los profesionales trabajan «con total normalidad, responsabilidad y profesionalidad» a pesar de experimentar una situación laboral que califican de inestable por la temporalidad y las bajas retribuciones.
Cuántos efectivos componen el dispositivo de extinción de incendios
La organización del personal muestra diferencias entre los datos sindicales y las previsiones aprobadas por el Gobierno regional: de acuerdo con los representantes sindicales, el servicio dispone desde mediados de mayo de 419 operarios anuales, sin que se hayan previsto refuerzos para el periodo estival. Los portavoces de la plantilla recuerdan que en años previos el dispositivo sumaba unos 330 trabajadores en invierno y alcanzaba los 540 en verano; asimismo, lamentan que ciertos grupos de intervención hayan pasado de siete a cinco miembros, lo que a su juicio ralentiza los trabajos de extinción.
En contraposición, las estadísticas oficiales de la Comunidad de Madrid para el Plan INFOMA de 2026 establecen un despliegue progresivo adaptado al nivel de riesgo:
- Prevención (hasta el 15 de mayo): un total de 304 efectivos.
- Peligro medio (del 16 de mayo al 14 de junio): la cifra sube a 419 profesionales.
- Modo campaña (del 1 de junio al 30 de septiembre): el dispositivo alcanza los 427 efectivos.
Por otro lado, el Gobierno autonómico señala que el presupuesto de 2026 para estas tareas supera los 52,7 millones de euros, lo que supone una subida del 3,5% respecto al año previo; este programa anual moviliza a un total de 6.110 personas entre profesionales y voluntarios, incluyendo a 1.680 efectivos del Cuerpo de Bomberos regional y a más de 350 agentes forestales operativos las 24 horas del día.
Qué diferencia hay entre los dos conflictos laborales abiertos
El sector de la extinción en los montes de la comunidad afronta dos problemáticas laborales distintas que suelen confundirse. Por un lado, se sitúan los retenes contratados de forma externa mediante la corporación pública Tragsa, que agrupa a unos 340 operarios repartidos en 25 bases y 4 unidades con maquinaria pesada orientadas a la prevención y al apoyo inmediato en incendios.
Por otro lado, figura la disputa que mantiene un grupo de unos 60 bomberos forestales de carácter público integrados en el Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid; el Gobierno regional ha manifestado que analiza posibles medidas legales y administrativas contra estos empleados por las protestas en la Dirección General de Emergencias de Las Rozas, donde los trabajadores denunciaron la falta de vehículos y herramientas de trabajo, mientras que la administración autonómica tachó su conducta de «inadmisible» por obviar las órdenes de sus superiores.
En el ámbito nacional, la ordenación de esta profesión se rige desde el 10 de noviembre de 2024 por la Ley 5/2024, básica de bomberos forestales, norma que unifica las tareas de este colectivo sin diferenciar si su vinculación es de naturaleza laboral o funcionarial.








