El Consistorio madrileño finalizará en octubre la implantación de estos equipos de emergencia que alertan directamente al 112 al ser extraídos de su anclaje.
La protección de los usuarios en la red de transportes de la capital experimenta una mejora sustancial. El Ayuntamiento de Madrid ha comenzado a implantar desfibriladores en la EMT para transformar el conjunto de la flota de autobuses en un entorno cardioprotegido. Esta iniciativa, cuya ejecución se inició en julio de 2026, finalizará en octubre de este año; para entonces, un total de 2.150 vehículos operativos dispondrán de un desfibrilador externo semiautomático en su interior.
El regidor madrileño, José Luis Martínez-Almeida, junto al responsable de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha dado a conocer esta medida que coloca a la urbe en una posición de liderazgo en cuanto a seguridad cardiopulmonar en el transporte colectivo. Si bien la flota activa de la Empresa Municipal de Transportes suma 2.150 unidades, el acuerdo global asegura el suministro y la conservación de una cantidad de dispositivos suficiente para evitar que cualquier vehículo circule sin este recurso de auxilio.
Funcionamiento de los nuevos desfibriladores en la EMT de Madrid
El terminal seleccionado para dar cobertura a los autobuses es el Reanibex 100, un aparato de producción nacional que sobresale por sus prestaciones tecnológicas y su manejo intuitivo por parte de ciudadanos sin formación médica. El aparato está preparado para asistir tanto a menores como a personas adultas; asimismo, incorpora un sistema inteligente que orienta de forma sencilla a quien lo maneje en un escenario de urgencia vital.
Las características principales de estos equipos de reanimación son:
- Comunicación directa e inmediata con el servicio de emergencias al descolgar el aparato de su base, agilizando el aviso al 112.
- Dispositivo de localización geográfica para que el personal sanitario localice de forma precisa la posición del vehículo en cada momento.
- Guía de ritmo acústica y evaluación de la presión ejercida en el pecho para orientar adecuadamente la maniobra de reanimación cardiopulmonar.
- Supervisión a distancia ininterrumpida que verifica diariamente el correcto estado de la batería y de los electrodos de manera permanente.
Los vehículos que lleven instalados estos aparatos de emergencia serán reconocibles a simple vista por los viajeros gracias a un distintivo exterior que mostrará el mensaje «Autobús cardioprotegido».
Presupuesto del proyecto y capacitación para el personal de conducción
El coste definitivo de la adjudicación se ha fijado en 2,9 millones de euros sin IVA, una cantidad bastante más reducida que el presupuesto de salida anunciado en junio de 2025, que alcanzaba los 6.484.051 euros con impuestos para un periodo de cinco años. Esta partida presupuestaria comprende la entrega y el montaje de los equipos de auxilio; de igual modo, cubre el servicio técnico completo y la resolución de averías o problemas técnicos durante los recorridos habituales.
Con el fin de asegurar el éxito de la medida, el consistorio madrileño ha anunciado el desarrollo de un programa formativo para los conductores de la empresa municipal. Pese a que los desfibriladores emiten instrucciones de voz sencillas para que cualquier usuario pueda emplearlos, la instrucción de la plantilla es fundamental para reducir el tiempo de respuesta frente a un paro cardíaco durante el trayecto.
Esta implantación generalizada consolida un plan que se inició en 2021 a través del programa experimental Cardiomad. Dicha iniciativa previa, desarrollada en colaboración con el SAMUR-Protección Civil, la Policía Municipal y el Foro de Empresas por Madrid, sirvió para evaluar el uso de 176 aparatos en un total de 11 líneas. Los buenos resultados de esa prueba han permitido ampliar los desfibriladores en la EMT a todos los autobuses que transitan habitualmente por la ciudad.








