Un ejemplar de nutria captado por las cámaras municipales confirma la recuperación ecológica del tramo urbano de este río madrileño.
Las filmaciones de los dispositivos de videovigilancia del Ayuntamiento de Madrid han registrado la presencia de una nutria en el río Manzanares; un hallazgo histórico que constata el regreso de la nutria a la capital después de medio siglo de completa ausencia. La grabación se realizó el pasado 19 de abril en el sector situado entre el Puente Oblicuo y el paso peatonal de Andorra, muy cerca de la presa número 6, un entorno fluvial que conecta de forma directa los distritos de Arganzuela y Latina.
Cómo se detectó la presencia de nutrias en el río Manzanares
Este descubrimiento no supuso una sorpresa absoluta para los biólogos del municipio: durante las jornadas previas a la filmación primaveral, los operarios de la conservación del entorno fluvial ya habían localizado pisadas y deyecciones en los márgenes del agua. Estos indicios orgánicos son empleados habitualmente por dichos animales para delimitar y reclamar su territorio.
Desde el año 2019, la administración local madrileña había recibido tres avisos aislados sobre el posible avistamiento de este mamífero en el término municipal; sin embargo, hasta la fecha no se contaba con ninguna prueba visual irrefutable que confirmara que la especie se había establecido nuevamente en la zona urbana de la ciudad.
Por qué el regreso de la nutria es un indicador de salud ambiental
Este mamífero actúa como una especie bioindicadora: su asentamiento permanente en un curso de agua demuestra el excelente estado de conservación del ecosistema. Para sobrevivir, requiere de corrientes limpias, abundantes madrigueras naturales y, fundamentalmente, una cantidad de presas suficiente para su sustento diario.
Los trabajos de renaturalización del río Manzanares desarrollados recientemente han creado un hábitat propicio; con el objetivo de garantizar la alimentación de estos animales, se han repoblado de forma paulatina diferentes especies de peces autóctonos amenazados o bajo figuras de protección legal.
La fauna piscícola recuperada en esta zona del río consta de las siguientes especies:
- Las bermejuelas, las colmillejas y los cachos, que se reintrodujeron mediante una intervención de repoblación ejecutada el pasado mes de mayo.
- Las bogas de río, que pertenecen igualmente al grupo de peces originarios que habitaban estas aguas hasta mediados del siglo anterior.
- Las poblaciones de carpas y barbos, que constituyen la base de la dieta alimentaria de este mamífero que comparte la vida terrestre y acuática.
Otras especies que colonizan el nuevo ecosistema fluvial
La nutria no representa el único caso de fauna que ha retornado a la urbe gracias al saneamiento de las aguas y a la supresión de obstáculos artificiales. El tramo urbano del río Manzanares funciona hoy como un corredor biológico donde habitan más de medio centenar de especies de aves, entre las que destacan los ánades reales, las garzas reales, las garcetas, las gallinetas y los martines pescadores.
La regeneración ambiental también ha propiciado el asentamiento de otros pequeños animales terrestres y de agua dulce: se ha comprobado la existencia de galápagos leprosos, culebras viperinas, topillos, erizos y ratones de campo. Esta rica biodiversidad se sustenta sobre una vegetación de ribera recuperada compuesta por sauces, fresnos, eneas y plantas silvestres como amapolas y malvas.
¿Se logrará afianzar esta comunidad animal en el centro de la metrópoli? La preservación de la pureza del agua y la gestión de la basura en los márgenes resultarán vitales para garantizar que este mamífero habite de forma indefinida en la capital.








