10 chucherías y snacks inolvidables para los nacidos en los 80: si recuerdas los Drakis y los ladrillos, peinas canas ya

Fecha de publicación: 24 de mayo de 2026 a las 18:24
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Drakis y Pandilla Drakis, dos snacks míticos de los años 80 y 90 que triunfaron en los kioscos españoles

Más allá de los Bollycao, Phoskitos o Chupa Chups, hubo una generación de chuches y snacks de kiosco que hoy solo recuerdan quienes vivieron la EGB con monedas de duro en el bolsillo.

Los nacidos en los 80 no solo compraban gusanitos, pastelitos o caramelos que todavía siguen en los supermercados. En los kioscos también había productos mucho más raros, pegajosos, ácidos o difíciles de explicar a quien no los probó en su momento. Algunos desaparecieron, otros sobreviven en tiendas retro y unos cuantos han quedado como recuerdos de patio de colegio.

Los Drakis, los ladrillos y otras chucherías de kiosco que no eran tan comunes

La lista empieza con los Drakis, uno de esos snacks que cuesta olvidar. Llegaron a finales de los 80 de la mano de Matutano, con forma de dentadura y una imagen asociada a un pequeño vampiro. Más tarde evolucionaron hacia la Pandilla Drakis, con formas de fantasma y murciélago, antes de integrarse en la familia Cheetos.

También tienen sitio los ladrillos, esas piezas de regaliz o gominola con forma rectangular que se compraban por unidades. Los más recordados eran los de fresa, a veces con pica-pica, y hoy siguen apareciendo en tiendas especializadas de golosinas retro. Incluso Mercadona recuperó hace unos años unas golosinas con forma de ladrillo, presentadas como un dulce ligado a la infancia de los años 80.

A partir de ahí, la selección se pone seria: chicle Cosmos, caramelos Selz, Barrilete, PitaGol, Botelita de chicle de cola, Masky, Tico Tico de sandía y Jumpers de chocolate completan una lista mucho menos evidente.

Las golosinas retro de los 80 que solo recuerdan los antiguos alumnos de EGB

El chicle Cosmos era negro, con sabor a regaliz y con fama de no dejar indiferente: o gustaba mucho o no se volvía a comprar. El Comidista lo cita entre esas chucherías viejunas que muchos adultos siguen echando de menos, junto a nombres como Cheiw, Bang Bang, Chimos, Pizquillas o Tates.

Los caramelos Selz también merecen puesto propio. Venían en tiras largas y tenían ese efecto efervescente de pica-pica que se activaba en la boca. En la misma línea de rarezas de kiosco estaba el Barrilete, un caramelo masticable de nata y fresa que se quedaba pegado a los dientes con una facilidad difícil de olvidar.

El PitaGol era otro producto muy de su tiempo: un caramelo con palo que además funcionaba como silbato. Según recuerda Yo fui a EGB, más tarde pasó a llamarse Melody Pops y evolucionó con un sistema que permitía hacer varias notas.

Los snacks y chicles desaparecidos que marcaron los recreos de los años 80

La Botelita de chicle de cola era casi un ritual. Primero se mordía el tapón, luego se volcaba el polvo en la mano y después se terminaba el chicle. En esa misma categoría de productos difíciles de explicar hoy entraban el Masky, un caramelo masticable en tiras finas, y el Tico Tico de sandía, recordado por un olor muy intenso.

Para cerrar la lista queda el Jumpers de chocolate, probablemente uno de los snacks más raros para quien solo conoce los Jumpers actuales. La propia marca ha recordado que existieron versiones saladas con chocolate blanco y con chocolate con leche, aunque su regreso no está previsto.

No son las chuches que cualquiera recuerda. Son las que separan a quienes compraban en kioscos de verdad de quienes solo conocen el pasillo de golosinas del supermercado. Si quieres desbloquear más recuerdos, entra en nuestra sección de actualidad.

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Carlos Moya Pérez

Licenciado en Sociología, con amplia experiencia en redacción de contenidos. Especializado en noticias de actualidad, siendo la cultura mi principal foco de escritura.

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