Las previsiones internacionales empiezan a vigilar un posible episodio de El Niño especialmente intenso de cara a los próximos meses. Aunque todavía no hay confirmación cerrada, los modelos ya apuntan a un escenario que podría elevar todavía más las temperaturas a escala global y dejar consecuencias en Europa y también en España.
La preocupación crece porque este fenómeno llega en un contexto de calor persistente. La AEMET ya viene anticipando para abril temperaturas por encima de lo habitual en buena parte de la Península, mientras organismos como la NOAA advierten de que El Niño podría emerger entre mayo y julio y mantenerse, al menos, hasta finales de 2026.
Los meteorólogos han puesto el foco en la posible formación de un “Superniño”, una versión mucho más intensa del conocido fenómeno climático del Pacífico. No significa que esté garantizado, pero sí que existe una señal suficiente para seguirlo muy de cerca por su capacidad para agravar episodios de calor extremo y alterar los patrones de lluvia en distintas partes del planeta.
Qué es el posible Superniño y por qué preocupa por el calor extremo
El Niño es un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental que altera la circulación atmosférica y puede modificar el tiempo en numerosas regiones del mundo. La Organización Meteorológica Mundial recuerda que sus efectos suelen sentirse en la temperatura, las lluvias y la frecuencia de fenómenos extremos.
En este momento, la NOAA señala que las condiciones actuales siguen siendo neutras, pero ve probable que El Niño aparezca en mayo-julio de 2026, con una probabilidad del 61%. Además, admite que entre los posibles desenlaces figura incluso un episodio muy fuerte, aunque subraya que ese escenario depende de factores atmosféricos que todavía no están asegurados.
Las previsiones de NOAA y WMO rebajan certezas pero mantienen la vigilancia
Aquí está la clave de la advertencia. Los grandes organismos no hablan de un fenómeno confirmado, sino de una posibilidad que gana fuerza. La WMO, en su actualización de marzo, era más prudente y mantenía un 60% de probabilidad de condiciones neutras para mayo-julio, con un aumento progresivo de la opción de El Niño hasta alrededor del 40%.
Esa diferencia no invalida la alerta, pero sí obliga a leer los pronósticos con cautela. La propia WMO recuerda que las previsiones realizadas en esta época del año son menos fiables por la llamada barrera de predictibilidad de la primavera boreal, una limitación habitual en el seguimiento del ENSO.
Cómo puede afectar a España la subida de temperaturas en primavera y verano
En España ya se observa una señal de fondo cálida. La AEMET avanzó para abril valores superiores a los normales en buena parte de la Península y, en los primeros días del mes, incluso contempló máximas por encima de 25 grados en amplias zonas y hasta 30 grados en algunos puntos del sur y de Galicia.
Por eso, la inquietud entre los meteorólogos no se limita al Pacífico. Un episodio intenso de El Niño puede añadir más presión a un sistema climático ya muy tensionado por las altas temperaturas globales. A corto plazo, no puede afirmarse que España vaya a sufrir un verano concreto por este único factor, pero sí que su evolución será determinante para anticipar riesgos relacionados con calor, sequía y eventos meteorológicos extremos. Entra en nuestra sección de actualidad para conocer las próximas novedades meteorológicas.








