Conductores y taxistas alertan sobre el túnel de María de Molina donde «todos van a toda mecha» a pesar de estar limitado a 40 km/h

Fecha de publicación: 27 de junio de 2026 a las 19:59
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Entrada al túnel de María de Molina en Madrid con señal de velocidad máxima de 40 km/h

El túnel de María de Molina, limitado a 40 km/h, soporta unos 50.000 coches al día y conecta el paseo de la Castellana con la A-2 y López de Hoyos. Conductores habituales advierten de que muchos vehículos circulan muy por encima del límite permitido.

Hace casi 25 años, el entonces alcalde de Madrid, Álvarez del Manzano, inauguró uno de los túneles más importantes de la capital para la circulación diaria. Se trata del subterráneo de María de Molina, una infraestructura de 2.200 metros que costó unos 50 millones de euros y que permite reducir a solo 3 minutos un trayecto que antes podía durar entre 20 y 30 minutos.

El túnel de María de Molina conecta la Castellana con la A-2

El túnel une el paseo de la Castellana con la A-2 y cuenta también con un ramal hacia López de Hoyos. Hoy es una vía imprescindible para miles de conductores que atraviesan esta zona de Madrid a diario.

El problema llega al mirar el límite de velocidad. Aunque está fijado en 40 km/h, quienes lo recorren habitualmente aseguran que esa velocidad rara vez se respeta. ¿Qué ocurre si alguien decide cumplir la señal? Según un taxista consultado durante el trayecto, «si respetas los límites de velocidad y vas a 40 km/h, te pasan por encima».

Estos son algunos de los datos clave del túnel:

DatoInformación
Longitud2.200 metros
Coste aproximado50 millones de euros
Tráfico diario50.000 coches
Límite de velocidad40 km/h
Tiempo actual de recorrido3 minutos

Por tanto, se trata de un punto clave para la movilidad, pero también de un tramo donde la diferencia entre la velocidad permitida y la velocidad real genera tensión entre conductores.

Muchos conductores superan el límite de 40 km/h en este túnel

La limitación de 40 km/h parece más teórica que real. El propio diseño del túnel, con curvas que el taxista define como «puñeteras», complica la circulación, sobre todo para quienes no tienen claro qué carril o ramal deben tomar.

Además, aunque el túnel es de un único sentido, sus dos variantes hacen que algunos conductores duden por miedo a equivocarse. Y claro, ahí viene el lío: unos frenan porque no saben por dónde van y otros circulan demasiado rápido.

Según el mismo taxista, «no hay término medio, o no saben por dónde van o van a toda mecha». Esa diferencia de comportamientos convierte el recorrido en una especie de circuito improvisado, especialmente en los tramos donde algunos vehículos alcanzan entre 60 y 80 km/h.

La falta de radares aumenta el riesgo en una vía muy transitada

El tramo final que da salida a la A-2 es uno de los puntos donde más se aprecia el exceso de velocidad. No solo es el ramal más importante del túnel, sino que además permite enlazar con la M-30, una de las arterias principales de la capital.

Entre los factores que explican esta situación destacan:

  • Límite de velocidad fijado en 40 km/h.
  • Conductores que circulan entre 60 y 80 km/h.
  • Curvas complicadas dentro del túnel.
  • Dudas de algunos usuarios al elegir la salida correcta.
  • Ausencia habitual de radares móviles del Ayuntamiento de Madrid.

La falta de controles puede favorecer que muchos conductores sigan apurando el acelerador. De ahí que, pese a su utilidad para reducir tiempos de viaje, el túnel de María de Molina se haya convertido también en un punto donde los excesos de velocidad pueden acabar provocando un accidente grave. Entra en nuestra sección de actualidad para conocer el estado de otras vías en Madrid.

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Carlos Moya Pérez

Licenciado en Sociología, con amplia experiencia en redacción de contenidos. Especializado en noticias de actualidad, siendo la cultura mi principal foco de escritura.

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