Un recorrido por la creación del símbolo madrileño, su color castellano y el misterio de sus siete estrellas.
La bandera de Madrid destaca como uno de los emblemas autonómicos más identificables de España, a pesar de que su trayectoria institucional es relativamente corta. Su nacimiento se remonta a 1983, coincidiendo con la constitución de la región como una comunidad autónoma de una sola provincia tras ratificarse su Estatuto de Autonomía.
Este diseño, que integra un profundo respeto por el legado histórico de la zona con unas líneas gráficas muy modernas, surgió a raíz de un encargo público destinado a dotar de personalidad propia a un territorio que previamente estaba integrado en la antigua región de Castilla la Nueva.
Cómo nació y quién diseñó la bandera de Madrid
La configuración administrativa actual del territorio madrileño se inició con el Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid, una norma aprobada por la Ley Orgánica 3/1983, de 25 de febrero; este marco normativo formalizó la provincia como autonomía y estableció los rasgos fundamentales de su heráldica.
La elaboración de la insignia estuvo ligada a dos figuras destacadas de la cultura nacional: el escritor Santiago Amón y el creador gráfico José María Cruz Novillo. El primer mandatario del Ejecutivo autonómico, Joaquín Leguina, delegó en Amón la definición de las señas de identidad, quien después confió en Cruz Novillo para la realización del proyecto visual; este último profesional, responsable de la imagen de entidades como Correos, Renfe o la Policía Nacional, optó por una propuesta minimalista y geométrica: un tapiz rojo uniforme donde destacan siete estrellas de color blanco, sin incorporar escudos ni textos complementarios.
La ordenación definitiva se consolidó mediante la Ley 2/1983 de bandera, escudo e himno, aprobada el 23 de diciembre de aquel año y difundida en el boletín oficial regional al día siguiente; este texto legal unificó todos los símbolos de la recién estrenada autonomía.
Por qué la bandera de Madrid es roja carmesí
El tono del fondo de la enseña no fue una elección arbitraria. Tal como se explica en la exposición de motivos de la normativa de 1983 y en el espacio digital sobre Los Símbolos del Ejecutivo autonómico, el color carmesí se adoptó porque Madrid se define históricamente como una comunidad castellana; este matiz rinde tributo a la trayectoria de un territorio que estuvo vinculado al reino de Castilla durante centurias. Además de este lazo histórico, esta tonalidad aporta una armonía visual directa con el propio escudo madrileño, donde destaca un fondo del mismo color sobre el que se dibujan dos fortalezas doradas.
El significado de las siete estrellas y sus cinco puntas
El rasgo más distintivo de la bandera de Madrid reside en sus siete estrellas blancas de cinco puntas, situadas en la parte central del paño y distribuidas en dos hileras horizontales de cuatro y tres elementos respectivamente; estas figuras albergan un doble sentido que aúna la herencia de la heráldica y la distribución del territorio:
- Origen histórico: Estas figuras no se crearon de la nada en 1983; proceden de la simbología tradicional de la capital y se integraban desde hacía siglos en el escudo de la ciudad, situadas junto a la figura del oso y el madroño.
- Las cinco puntas: A diferencia de las estrellas del blasón municipal, que habitualmente presentan seis puntas, las de la enseña regional poseen cinco; esta modificación se aplicó para simbolizar a las cinco provincias colindantes que rodean el territorio madrileño: Toledo, Guadalajara, Cuenca, Segovia y Ávila.
Existe un debate recurrente sobre si estas figuras aluden a la Osa Mayor o a la Osa Menor. Aunque la legislación de 1983 no determina ninguna agrupación estelar en su articulado y únicamente alude a su procedencia histórica, un informe educativo oficial de la Comunidad de Madrid del periodo lectivo 2005-2006 vincula formalmente estas estrellas con la constelación de la Osa Mayor.
El uso oficial de la enseña en los municipios madrileños
Las leyes autonómicas fijan pautas muy precisas sobre la colocación de este emblema. La bandera de Madrid debe mostrarse en el exterior y contar con una ubicación de honor, al lado de la enseña nacional, en todas las sedes públicas de la administración regional y de los ayuntamientos de la comunidad. De esta manera, la obra que Cruz Novillo trazó hace más de cuarenta años continúa presidiendo los actos oficiales de las 179 localidades madrileñas.








