El plan autonómico ofrece acompañamiento y apoyo psicológico a mayores y dependientes damnificados por los fuegos forestales
La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha una atención domiciliaria extraordinaria enfocada en personas de edad avanzada y ciudadanos en situación de dependencia que han sufrido las consecuencias de los graves incendios forestales en la Sierra Oeste. Esta iniciativa de emergencia tiene como prioridad facilitar el retorno a la rutina diaria de los residentes más vulnerables de las localidades damnificadas por las llamas; el programa contempla la prestación de más de 50.000 horas de apoyo y asistencia para solventar las gestiones cotidianas y burocráticas de los afectados.
La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, ha detallado esta medida durante su visita al centro público residencial de San Martín de Valdeiglesias. Esta instalación, bajo la tutela de la Agencia Madrileña de Atención Social, sirvió de refugio temporal para una veintena de usuarios que tuvieron que ser desalojados de la Residencia López Rumayor por la cercanía del fuego.
Cómo funciona el plan de apoyo para los vecinos afectados
El nuevo programa de asistencia social se estructura para actuar directamente en las viviendas de las poblaciones más golpeadas por la emergencia forestal. La prioridad de los recursos públicos se enfoca en dar soporte a los ciudadanos mayores que residen sin compañía o que carecen de autonomía para organizar de forma individual la recuperación de sus hogares.
Este dispositivo de atención domiciliaria extraordinaria va más allá de las labores domésticas tradicionales o del cuidado personal básico: los profesionales asignados acompañarán a los beneficiarios en trámites administrativos complejos, tales como la gestión de pólizas de seguros, gestiones con entidades bancarias y la solicitud de subvenciones destinadas a la reconstrucción de los inmuebles dañados.
Asimismo, la cobertura está asegurada para aquellas personas dependientes que se han visto obligadas a trasladarse de forma temporal y se encuentran alojadas en domicilios de parientes en otras localidades; de este modo, se garantiza que la asistencia no se interrumpa durante el retorno progresivo a la normalidad.
Qué servicios incluye la atención domiciliaria extraordinaria tras la emergencia
La intervención dispone de profesionales especializados en disciplinas como la terapia ocupacional y la estimulación funcional y cognitiva. Estas actuaciones persiguen mitigar el desgaste emocional derivado de los procesos de evacuación y los daños materiales sufridos; el plan prevé ofrecer cobertura a cerca de 1.800 personas que se encuentran en situación de dependencia.
Las principales medidas contempladas en esta iniciativa son:
- Acompañamiento en la tramitación de seguros y gestiones bancarias para resolver los daños materiales.
- Apoyo emocional y terapia ocupacional para superar las consecuencias psicológicas de la crisis.
- Cuidados personales básicos en el propio domicilio o en la vivienda temporal de los familiares de acogida.
- Estimulación funcional y cognitiva para preservar la autonomía de los mayores durante el realojo.
Esta prestación de atención domiciliaria extraordinaria se engloba en una estrategia de recuperación social dotada con un presupuesto global de 10 millones de euros. La partida autonómica contempla igualmente la mejora de los sistemas de teleasistencia avanzada y subvenciones directas para hogares con necesidades especiales; desde la administración regional aclaran que este soporte de urgencia es plenamente compatible con las ayudas previas que perciban los beneficiarios a través del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia.
El impacto de los incendios forestales en la Comunidad de Madrid
La dimensión de la catástrofe en la Sierra Oeste requirió la declaración de emergencia de interés nacional el pasado 24 de julio de 2026, tras la convergencia de tres focos activos en un gran incendio que afectó también a Ávila y Toledo. Los datos provisionales en el territorio madrileño registraron más de 28.000 hectáreas afectadas y obligaron a evacuar o confinar a más de 55.000 ciudadanos.
En los momentos de mayor peligro, los equipos de emergencies gestionaron el traslado de más de 1.300 personas mayores y con discapacidad que habitaban en el entorno afectado. Posteriormente, el personal sanitario ofreció más de 2.000 asistencias a los vecinos evacuados y se repartieron 52.000 mascarillas FFP2 para paliar los efectos de la humareda en la población.








