Muchas personas lo hacemos sin pensar, pero cerrar los ojos para recordar algo tiene una explicación científica

Fecha de publicación: 14 de junio de 2026 a las 13:47
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Mujer con los ojos cerrados intentando recordar información para mejorar la concentración y la memoria

Este gesto tan común al intentar acordarse de un nombre, una dirección o dónde se dejaron las llaves ayuda al cerebro a reducir distracciones y recuperar información con más precisión.

Cerrar los ojos cuando intentamos recordar algo no es una simple manía. Aunque muchas personas lo hacen sin darse cuenta al buscar un dato en la memoria, la ciencia apunta a que este gesto puede ayudar al cerebro a concentrarse mejor, especialmente cuando hay demasiados estímulos alrededor.

No se trata de “forzar” la memoria, sino de facilitarle el trabajo. Al eliminar parte de la información visual que llega constantemente, la mente puede dedicar más recursos a reconstruir una escena, una conversación o un detalle concreto que parecía olvidado.

Cerrar los ojos para recordar ayuda al cerebro a reducir distracciones externas

La escena es habitual: alguien intenta recordar el nombre de una persona, el sitio donde aparcó el coche o la frase exacta que le dijeron por teléfono. De repente, baja la mirada o cierra los ojos unos segundos. Ese gesto, que parece automático, tiene una base psicológica.

Investigaciones sobre memoria han señalado que cerrar los ojos puede mejorar el recuerdo porque reduce la carga cognitiva. Un estudio publicado en Memory & Cognition concluyó que el recuerdo era mejor cuando había menos distracciones, lo que respalda la idea de que cerrar los ojos ayuda a liberar recursos mentales durante la recuperación de información.

El cerebro recibe estímulos de forma constante: luces, movimientos, pantallas, objetos, rostros o conversaciones cercanas. Cuando una persona intenta recordar algo, toda esa información compite por su atención. Al cerrar los ojos, se corta una parte importante de ese ruido visual y la memoria puede trabajar con menos interferencias.

Un estudio comprobó que los testigos recordaban más datos con los ojos cerrados

La utilidad de este gesto se ha estudiado especialmente en el ámbito de los testigos de delitos. Investigadores de la Universidad de Surrey analizaron cómo influía cerrar los ojos en la capacidad de recordar detalles de una escena. En dos estudios con 178 participantes, quienes cerraron los ojos respondieron correctamente a más preguntas sobre lo que habían visto.

En el primer experimento, los participantes vieron un vídeo en el que un electricista entraba en una vivienda, hacía varios trabajos y robaba objetos. Después, se les formularon preguntas sobre detalles concretos, como lo que aparecía escrito en una furgoneta. El resultado fue llamativo: cerrar los ojos llevó a responder correctamente un 23% más de preguntas.

El segundo experimento añadió información auditiva. Los participantes vieron una reconstrucción de un robo y después tuvieron que recordar tanto lo que habían visto como lo que habían escuchado. Los resultados mostraron que cerrar los ojos ayudaba a recuperar detalles visuales y sonoros.

Por qué este gesto cotidiano puede mejorar la memoria en momentos concretos

Cerrar los ojos no convierte la memoria en infalible, pero puede ser útil en situaciones puntuales. Recordar dónde se dejaron las llaves, qué producto faltaba en la lista de la compra o qué indicación dio otra persona requiere reconstruir información que no siempre aparece de inmediato.

El motivo está en la atención. Cuando los ojos permanecen abiertos, el cerebro sigue procesando el entorno aunque la persona no sea consciente de ello. Ese procesamiento consume recursos. Si se reduce la entrada visual durante unos segundos, la mente tiene más margen para visualizar la escena que quiere recuperar.

También influye la imaginación visual. Muchas veces, recordar consiste en volver mentalmente a un lugar: la cocina, el coche, una oficina o una conversación. Cerrar los ojos puede facilitar esa recreación interna porque disminuye la competencia entre lo que la persona ve en ese momento y lo que intenta reconstruir en su cabeza.

Por eso, cuando alguien cierra los ojos para responder una pregunta difícil o para acordarse de un detalle concreto, no está desconectando. Está haciendo justo lo contrario: intenta concentrarse con menos estímulos alrededor. Si quieres conocer otras noticias curiosas, solo tienes que acceder a nuestra sección de actualidad.

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Carlos Moya Pérez

Licenciado en Sociología, con amplia experiencia en redacción de contenidos. Especializado en noticias de actualidad, siendo la cultura mi principal foco de escritura.

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