Bruselas prepara un paquete de medidas para que los Estados miembros reduzcan el consumo energético, alivien la factura de hogares y empresas y ganen margen para activar ayudas públicas tras el fuerte encarecimiento del petróleo y del gas por la guerra en Irán.
La Comisión Europea estudia recomendar a los países que implanten al menos un día de teletrabajo a la semana, rebajen el precio del transporte público e incluso lo hagan gratuito para algunos colectivos. En este contexto, iniciativas como la ayuda de 2.500 euros por teletrabajo en Madrid reflejan cómo las administraciones están impulsando este modelo laboral, que sigue ganando peso ante el encarecimiento de la energía. El borrador, que todavía puede cambiar, también contempla el cierre temporal de edificios públicos cuando sea necesario y una reforma urgente de las ayudas de Estado para responder al nuevo shock energético.
Qué propone Bruselas sobre teletrabajo y transporte público para ahorrar energía
La idea de Bruselas pasa por reducir desplazamientos diarios sin frenar la actividad económica. Por eso, sobre la mesa aparecen medidas como impulsar el trabajo a distancia, abaratar el tren y otros servicios de transporte colectivo, limitar vuelos laborales innecesarios en el sector público y recortar el gasto energético en edificios oficiales. El plan también incluye más flexibilidad para apoyar a sectores especialmente expuestos y una aceleración de medidas de eficiencia.
El planteamiento encaja con las recomendaciones recientes de la Agencia Internacional de la Energía. La AIE sostiene que trabajar desde casa cuando sea posible reduce el consumo de petróleo ligado a los desplazamientos y que incentivar el autobús, el metro o el tren ayuda a retirar viajes del coche privado. En su análisis de marzo, volvió a situar ambas medidas entre las respuestas más rápidas ante una crisis de suministro.
Por qué la crisis energética ha llevado a la UE a plantear estas medidas
El detonante es el encarecimiento de la energía tras la guerra en Irán. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, cifró en 22.000 millones de euros el sobrecoste europeo en combustibles fósiles desde el inicio del conflicto, mientras el estrecho de Ormuz sigue siendo el gran punto de tensión del mercado energético global. Ese corredor mueve habitualmente cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado del mundo.
La Comisión ha advertido además a los Estados miembros de que, si la crisis se alarga, Europa puede entrar en una fase de oferta más tensa, con picos de precios y necesidad de destruir demanda, es decir, consumir menos combustible. Aunque el continente no afronta por ahora una escasez generalizada, sí sufre una presión creciente sobre el precio del crudo, del gas y de combustibles como el de aviación.
Cuándo llegarán las nuevas medidas y qué margen tendrán los Estados miembros
El paquete todavía no está aprobado. La Comisión prevé presentar sus propuestas sobre precios energéticos el 22 de abril y someterlas después al debate político de los líderes europeos. Al mismo tiempo, Bruselas prepara cambios para que la electricidad tribute menos que los combustibles fósiles y para facilitar que los gobiernos apoyen a los sectores más afectados por la crisis.
Eso significa que, por ahora, no existe una obligación directa e inmediata para las empresas españolas. Primero debe conocerse la versión definitiva del paquete y después cada Estado miembro decidirá cómo aplica esas recomendaciones dentro de su propio marco normativo. Entra en nuestra sección de empleo para conocer otras noticias laborales de última hora.








