Un agricultor en silla de ruedas convierte un desierto en una granja con 60 cultivos sin químicos ni máquinas

Fecha de publicación: 13 de enero de 2026 a las 13:44
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Comparativa aérea de desierto y granja fértil en Baja California creada sin químicos ni maquinaria

En Baja California (México), John Graham produce alimentos en una granja donde, a primera vista, no debería crecer casi nada.

Hablamos de una zona con entre 4 y 6 pulgadas de lluvia al año, temperaturas que llegan a 40 °C y un suelo que era poco más que arena suelta. Aun así, con paciencia y método, ha creado huertos profundos y productivos en una finca de aproximadamente 2,5 acres (poco más de 1 hectárea). Cultiva alrededor de 60 tipos de alimentos al mismo tiempo y quiere llegar a unas 80 variedades en invierno. Y lo más llamativo: no usa maquinaria pesada ni químicos, y lleva más de dos décadas trabajando en silla de ruedas.

¿Cómo trabaja sin tractores, sin pesticidas y con herramientas de mano en la granja?

En vez de tractores, gradas y pulverizadores, John organiza todo alrededor de camas elevadas permanentes: profundas, estrechas y, sobre todo, sin pisarlas una vez listas. Se apoya en tres herramientas: una pala, una horquilla de jardinería y una horquilla ancha modificada (una herramienta que afloja profundo sin dar la vuelta completa al suelo). Excava los bancales hasta unos 60 centímetros para dejarlos sueltos y aireados, capaces de retener mejor el agua y permitir que las raíces entren con facilidad.

En lugar de fertilizantes químicos, usa compost y carbón vegetal transformado en biocarbón (carbón preparado para funcionar como soporte de vida y almacén de nutrientes). Y para plagas, en vez de pesticidas sintéticos, utiliza extractos naturales de neem y crisantemo, jabones agrícolas suaves y, sobre todo, vigilancia constante: si un cultivo está muy afectado, lo reemplaza por otro más vigoroso antes de que el problema se extienda. Primero se construye un suelo vivo (materia orgánica y actividad microbiana), y a partir de ahí las plantas tienden a estar más fuertes y menos expuestas.

¿Qué hace exactamente para que la arena retenga agua y nutrientes?

La transformación empieza con una excavación profunda y una construcción paciente de fertilidad. El suelo arenoso recibe grandes cantidades de compost orgánico hecho en la propia finca. Compost, dicho simple, es materia orgánica descompuesta que se convierte en alimento para el suelo: sube la materia orgánica, mejora la retención de agua y aporta nutrientes de forma continua para la vida que hay bajo tierra.

Después entra el biocarbón, inspirado en la tierra negra del Amazonas conocida como terra preta. John muele el carbón vegetal, lo mezcla con el compost y deja que esa mezcla “inocule” el carbón con microorganismos beneficiosos (es decir, que el carbón se “cargue” de vida del suelo antes de ir a la tierra). Una vez incorporado al bancal, el biocarbón actúa como una especie de esponja: sus poros retienen humedad y fertilidad durante más tiempo, algo crucial con calor intenso y poca lluvia.

A eso se suma el riego por goteo como complemento, llevando el agua justo donde están las raíces para evitar desperdicio. Y con cada ciclo de siembra, la idea es que el suelo no se agote, sino que quede un poco mejor que antes. En un sitio que parte de arena suelta, esa mejora acumulada es la diferencia entre “sobrevivir” y producir de verdad.

¿Por qué mezcla más de 60 cultivos en vez de plantar a lo grande en la granja?

Otro pilar del sistema es la diversidad, llevada al extremo. En una parcela de 50 metros puede distribuir más de una docena de cultivos distintos, y en la granja ha llegado a cultivar alrededor de 60 tipos de alimentos al mismo tiempo, con planes de alcanzar alrededor de 80 variedades en invierno. En vez de grandes bloques de monocultivo (un solo cultivo repetido en una gran superficie), monta un mosaico donde cada especie aporta algo y, de paso, dificulta que una plaga “lo arrase todo” de golpe.

Las aromáticas como la albahaca ayudan a repeler algunos insectos, y las flores llamativas atraen insectos beneficiosos que ayudan a mantener el equilibrio. Aquí no se trata de declarar la guerra a todos los bichos, sino de entender que muchos pueden ser aliados si el entorno está equilibrado. Además, hay una regla: cuando termina una cosecha, otra entra inmediatamente, así los bancales se mantienen cubiertos y el suelo no queda desnudo bajo el sol. Ese suelo cubierto conserva mejor su estructura, no se “quema” con el calor y no pierde tan fácil la poca humedad disponible.

A base de repetir el ciclo, lo que era arena va pareciéndose cada vez más a un suelo oscuro y vivo. Esta y otras noticias relevantes para el ser humano, se publican diariamente en nuestra sección de actualidad.

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