San Martín de la Vega ha instalado sus dos primeros “hoteles para insectos” en el parque de las laderas del cementerio.
La iniciativa, según explica el propio Ayuntamiento, se enmarca en sus políticas de sostenibilidad y protección del medio ambiente urbano y parte de una idea sencilla: si en el parque hay más “fauna auxiliar” (los insectos beneficiosos), el ecosistema se equilibra mejor y se reduce la dependencia de tratamientos químicos.
¿Qué es exactamente un “hotel para insectos” y por qué funciona?
Uno de los puntos que el consistorio ha querido dejar claros desde el principio es el malentendido típico: estos refugios no buscan atraer plagas, sino lo contrario. Están pensados para polinizadores y depredadores naturales que ayudan a mantener a raya a otros insectos problemáticos.
No se trata de “llenar el parque de bichos”, sino de dar cobijo a los bichos adecuados. Los que, por cierto, cada vez lo tienen más difícil en entornos urbanos muy “limpios”: poda intensiva, retirada de madera muerta, suelos excesivamente desnudos y poca variedad de plantas, que son justo los elementos que muchos insectos necesitan para refugiarse o criar.
El nombre suena a broma, pero el concepto está bastante estandarizado. En guías divulgativas municipales se describe como una estructura techada con distintos materiales (madera, tejas y cavidades de varios grosores, por ejemplo), diseñada para que ciertas especies nidifiquen o pasen periodos de refugio.
Entre los “huéspedes” habituales se citan abejas solitarias (polinizadoras), pero también mariquitas o crisopas, conocidas por su papel como aliadas en el control biológico de plagas como pulgones o cochinillas. Y hay un efecto en cadena: más insectos puede significar también más presencia de fauna insectívora (aves, reptiles o pequeños mamíferos), lo que refuerza el equilibrio del parque.
“Un paso más” hacia una ciudad más verde
El concejal de Parques y Jardines, Miguel Ángel Martínez, ha defendido la medida como una forma de avanzar hacia un modelo de ciudad más sostenible. En palabras recogidas tanto por el Ayuntamiento como por Cadena SER, la intención es que los parques sean “espacios vivos” y respetuosos con la biodiversidad.
Más allá de la parte ambiental, el Ayuntamiento subraya el componente educativo y de sensibilización: el hotel para insectos funciona como recordatorio físico de algo que muchas veces se olvida en ciudad: la biodiversidad no está “fuera”, en el campo; también puede estar dentro, en un parque de barrio, si se le deja espacio.
La iniciativa de San Martín de la Vega no llega aislada. En otros municipios del sur de la región (como Leganés) ya se han instalado estructuras similares, y que incluso el proyecto Arco Verde de la Comunidad de Madrid cuenta con instalaciones de este tipo. Entra en nuestra sección de actualidad para conocer otras noticias curiosas de los municipios madrileños.








