La DGT amplía el control automático en carretera con cámaras que sancionan maniobras habituales como cruzar la línea continua o no detenerse en un stop.
La Dirección General de Tráfico (DGT) está introduciendo en España unos dispositivos de control que no encajan con la idea clásica de “radar”. No están para pillar a nadie por velocidad, sino para vigilar maniobras muy concretas que se repiten a diario. Algunas parecen pequeñas, pero están en el Reglamento General de Circulación (la norma que marca las reglas básicas en carretera) y tienen sanción. Por ahora el despliegue es limitado, pero ya lo bastante serio como para empezar a notarse.
¿Qué son los nuevos radares de la DGT que no miran la velocidad?
La DGT ha empezado a colocar dispositivos automáticos de control que no miden cuántos kilómetros por hora llevas. Su función es otra: detectar y sancionar conductas específicas del día a día que están prohibidas y que, muchas veces, pasan desapercibidas para el conductor.
La clave está en que estos sistemas permiten vigilar de forma constante cosas que antes dependían mucho de que hubiera una patrulla cerca o un control puntual. Registran la infracción mediante imagen y activan el proceso sancionador por los cauces habituales de la DGT, sin necesidad de que el vehículo vaya rápido ni de que supere un límite.
El despliegue inicial es reducido, pero concreto: actualmente se habla de cuatro cámaras destinadas a controlar la invasión de líneas continuas y otras dos centradas en vigilar el cumplimiento real de las señales de stop. La implantación se concentra, de momento, sobre todo en la Comunidad de Madrid, con la idea de ampliar progresivamente la red si el resultado es el esperado.
Que haya pocos equipos no significa que sea algo anecdótico. Al revés: la mera existencia de estas cámaras apunta a un modelo de control más amplio, centrado en el detalle del comportamiento cotidiano al volante, y con posibilidad de ganar presencia en más puntos de la red viaria.
¿Cómo detectan la invasión de la línea continua y del stop y cuál es la multa?
Uno de los objetivos principales es una infracción muy típica: invadir la línea continua. Suele ocurrir especialmente en zonas de incorporación a autovías y carreteras principales, cuando algunos conductores se meten en el carril principal antes de tiempo, adelantándose a la señalización horizontal, aunque marque claramente que aún no toca.
Si el vehículo entra en el carril principal sin respetar la línea continua, el sistema automatizado lo detecta, registra la infracción y activa la tramitación de la sanción. Llegado a ese punto, 200 euros de multa te esperan.
La DGT plantea este control para reforzar el respeto a la señalización horizontal en puntos especialmente conflictivos. La idea es reducir maniobras indebidas que pueden acabar en colisiones laterales o en situaciones de riesgo, precisamente por hacerse en zonas donde el tráfico va “encajado” y con poco margen.
El segundo gran frente es el stop. La norma nos dice que hay que detenerse por completo antes de continuar la marcha, no vale con una pausa a medias y seguir. Estas nuevas cámaras controlan la aproximación al cruce y verifican si el vehículo realiza la parada obligatoria o si solo aminora para continuar. Si no hay detención total, la infracción queda registrada.
Y aquí hay un detalle importante: además de la multa económica, este incumplimiento puede conllevar pérdida de puntos del carné de conducir porque se considera especialmente relevante para la seguridad en intersecciones. En escenarios acumulados o reiterados, la sanción puede implicar la pérdida de hasta cuatro puntos. Conoce otras noticias recientes de la DGT, accediendo a nuestra sección de motor.








