El Ejecutivo introduce a Madrid en la candidatura europea de la gigafactoría de IA para ganar tiempo frente a los retrasos y obstáculos en Cataluña.
La candidatura española se rehace a contrarreloj ante Bruselas tras los problemas urbanísticos en Móra la Nova y un calendario que no encaja con lo que exige la Unión Europea. El giro llega con un anuncio de 4.000 millones de euros y el relato de un tándem territorial entre Madrid y Cataluña.
Restos arqueológicos y trámites urbanísticos complican el plan en Móra la Nova
El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, defendió este miércoles el cambio desde el Spain Investors Day. La idea es sumar Madrid a la candidatura para relanzar el plan. Pero el movimiento se lee en clave defensiva: el proyecto original, anclado en Móra la Nova (Tarragona), arrastra problemas que comprometen la viabilidad y aprietan aún más el calendario.
Los estudios urbanísticos previos detectaron restos arqueológicos en los terrenos elegidos para levantar el centro de datos. Ese hallazgo puede obligar a evaluaciones adicionales, excavaciones preventivas y posibles ajustes del diseño. Para entender por qué el proyecto se encalla, estas son las claves:
- Restos arqueológicos en la zona prevista para el centro de datos.
- Más pasos técnicos y administrativos antes de poder construir.
- Riesgo de cambios y retrasos en un calendario ya muy apretado.
Bruselas exige gigafactorías operativas entre 2027 y 2028 para optar a financiación comunitaria. Sin embargo, la obra no podría empezar antes de la decisión definitiva de la Comisión Europea, prevista para esta primavera. Desde ese punto, la construcción necesita al menos cuatro años, a lo que se suman licencias, pruebas técnicas y puesta en marcha.
La alternativa de Arasur y el rechazo de alianzas que cambian el tablero
El Ejecutivo tuvo otra vía: Merlin Properties ofreció integrar su complejo Arasur, ya construido y preparado para entrar en funcionamiento en 2026. Eso habría permitido una candidatura más creíble frente a los tiempos europeos.
Aun así, el Gobierno rechazó esa opción y también descartó una alianza más amplia con Iberdrola y la candidatura portuguesa, pese a la recomendación europea de unificar propuestas. La apuesta final fue ir en solitario con Telefónica, ACS y Nvidia, y ahora Madrid se incorpora sin detallar activos concretos, centros de datos disponibles o licencias ya concedidas.
Y con la Comisión Europea en la fase final de evaluación, con Francia y Alemania prácticamente aseguradas y solo tres plazas en disputa, cambiar piezas a última hora transmite improvisación. Entra en nuestra sección de actualidad para conocer otras noticias de interés.








