El nuevo edificio del Barrio de las Letras de Madrid, integra cinco servicios públicos en un único espacio.
En una zona donde cada metro cuadrado vale un «ojo de la cara», el Ayuntamiento de Madrid ha levantado un inmueble de 21.747 metros cuadrados y 11 alturas entre la calle Fúcar y Costanilla de los Desamparados. La actuación, con una inversión municipal de 34,1 millones de euros, ha sido distinguida en los Premios Caminos Madrid. Se pone en valor su complejidad técnica y por concentrar servicios muy distintos en un único espacio, en una línea de transformación urbana que también se aprecia en la recuperación de la Playa de Madrid, otro ejemplo del nuevo impulso a los espacios públicos de la capital.
Qué servicios tendrá el edificio de la calle Fúcar de Madrid para vecinos y residentes del centro
El proyecto agrupa una escuela infantil, un centro de día para mayores, un centro deportivo con piscina cubierta y pabellón, un cantón de limpieza y un aparcamiento para residentes. A todo ello se suma una plaza pública de 1.217 metros cuadrados que conecta los dos volúmenes del edificio.
Ese encaje urbano es precisamente lo que lo ha puesto en el foco. RTVE destaca que se trata de una infraestructura capaz de resolver un reto de ingeniería en medio de tráfico constante. Por su parte, jurado del premio ha valorado también sus soluciones de sostenibilidad, entre ellas la geotermia y los sistemas avanzados de climatización.
La escuela infantil ocupará 1.306 metros cuadrados y tendrá siete aulas para niños de 0 a 3 años. El centro deportivo será uno de los grandes ejes del complejo. Contará con 7.190 metros cuadrados, una gran sala polideportiva y una piscina cubierta con un vaso de 25 metros y otro de aprendizaje.
El centro de día dispondrá de 2.662 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas, con espacios para fisioterapia, terapia ocupacional, atención psicológica y comedores. El aparcamiento subterráneo, por su parte, contará con 197 plazas para coches, 11 para motocicletas y 100 para bicicletas, además de puntos de carga eléctrica.
Los retos de ingeniería y los restos arqueológicos que marcaron las obras en Madrid
La parte menos visible de la obra fue también la más compleja. El jurado destacó un vaciado de más de 20 metros de profundidad, grandes vigas para sostener la plaza sobre la zona deportiva y una piscina apoyada en solo cuatro pilares mediante vigas postesadas con grandes voladizos.
A ese desafío se sumó el hallazgo de más de 700 restos arqueológicos. Esto obligó a una suspensión temporal parcial de casi 21 meses y a un control arqueológico permanente. Tras superar ese proceso, las obras concluyeron en abril de 2025 y el complejo ganó después en los Premios Caminos Madrid por su alta complejidad técnica.








