¿Quién no ha fantaseado con cambiar el ruido de Madrid por la calma de un pueblo? Clara Sanz lo hizo y, además, le salió redondo. Desde Somaén (Soria), cultiva en su huerto flores frescas, secas y preservadas para La Moderna Rural Shop. Con el altavoz de las redes, su proyecto se ha dado a conocer en toda España y el 80 por ciento de las ventas llega por internet. Aun así, mantiene el trato de tienda de siempre, con los pies en la tierra. Diez años después de empezar, el negocio crece y ella resume el movimiento como la mejor decisión de su vida laboral y personal.
¿Por qué Clara Sanz dejó Madrid y qué encontró en Somaén?
Clara Sanz, soriana, es geóloga de profesión y madre de tres hijos. Fue despedida al tener su segundo hijo por pedir una reducción de jornada, y la vida ajetreada de la capital dejó de encajarle para criar a su familia. Con el apoyo de su marido, ingeniero de telecomunicaciones, se mudó al pueblo familiar y apostó por su propio proyecto floral.
Desde allí ha construido un modelo con alma rural y músculo tecnológico. Ella misma lo define con claridad: estar en un pueblo “es lo que nos ha diferenciado”. Y cuando dice que mudarse “ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida a nivel laboral y personal”, lo hace con la tranquilidad de quien ha visto cómo la elección cambia su día a día para mejor.
La Moderna Rural Shop es más que una floristería: es una marca que se ve, se lee y se comparte. Las redes sociales le han permitido “entrar en las casas de muchísimas personas en toda España”, hasta el punto de que ahora mismo el 80 por ciento de la facturación proviene de la venta online. Pero no todo es wifi y carritos de compra. Clara insiste en que “tenemos que tener los pies en la tierra para que lo online no se nos coma la venta física que es lo que siempre está y los vecinos de siempre”. En otras palabras, el escaparate digital suma, pero el saludo de puerta a puerta sigue mandando en el barrio.
¿Cómo fueron los inicios y qué planes hay en la agenda?
Los comienzos costaron, y mucho. Nadie “daba un duro” por la idea y abundaron los avisos de que se estaba equivocando. De hecho, recuerda que, sobre todo antes de la pandemia, “volver al pueblo se relacionaba como algo negativo, de fracaso y de ir hacia atrás, contracorriente”. Diez años después, el tiempo ha dejado su propio titular.
Hoy la empresa está en crecimiento. Este verano han cambiado la ubicación de la granja de flores para ganar espacio y opciones. Además, Clara tiene previsto crear un centro de visitantes para impartir cursos de corte y de elaboración de creaciones florales. Por si fuera poco, ha abierto una vía creativa paralela: a comienzos de este año publicó su primera novela, “Todas las flores que olvidamos”, y ya trabaja en una guía para amantes de las flores que quiere tener lista estas próximas navidades.
En su cuenta de Instagram, @lamodernaruralshop, comparte consejos para preservar ramos y flores, muestra el entorno de la comarca del Jalón y acerca curiosidades florales que muchos no conocían. Si quieres conocer otras historias laborales de interés, accede a nuestra sección de empleo.