El macrocomplejo logístico prevé más de 608.000 metros cuadrados en el sector I-4 Ermita de Santiago, en el sur de Madrid. Las objeciones se centran en el arroyo de Santiago y en la falta de una depuradora definitiva para tratar las aguas residuales.
Valdemoro afronta uno de los desarrollos urbanísticos más ambiciosos de los últimos años. El plan parcial del sector I-4, promovido por Fórum Creaciones S. L. y respaldado por Brookfield, fue aprobado inicialmente por la Junta de Gobierno Local en abril de 2025 y sigue en tramitación ambiental ante la Comunidad de Madrid.
Aunque el expediente ya superó la aprobación inicial municipal, la documentación del plan continúa en fase de consulta a administraciones públicas afectadas y personas interesadas, un trámite que será decisivo antes de avanzar hacia la ordenación definitiva del sector.
El macrocomplejo logístico de Valdemoro ocupará más de 608.000 metros cuadrados
La memoria del plan sitúa el ámbito junto a la A-4 y le atribuye una superficie total de 1.366.818 metros cuadrados, con una edificabilidad máxima de 608.580,46 metros cuadrados. Según la información conocida del proyecto, el desarrollo incluye 22 naves, un silo logístico, zona de restauración y una electrogasolinera, lo que lo coloca entre las grandes apuestas logísticas del sur de Madrid.
La documentación urbanística defiende que esta actuación reforzará el eje logístico Madrid Sur A-4, completará la circunvalación sur y generará suelo industrial de calidad. Ese discurso económico, sin embargo, convive ahora con dudas ambientales y de saneamiento que pueden marcar los siguientes pasos del expediente.
Las dudas sobre el arroyo de Santiago y las aguas pluviales crecen
La Asociación por el Desarrollo Sostenible de Valdemoro ha trasladado sus objeciones al Canal de Isabel II y a la Confederación Hidrográfica del Tajo. Su principal advertencia es que parte de las construcciones previstas podría afectar a la zona de policía del arroyo de Santiago y agravar el riesgo de desbordamientos en episodios de lluvia intensa, además de cuestionar el sistema de evacuación de pluviales.
El aspecto hídrico pesa especialmente en el expediente. La propia documentación oficial reconoce que el arroyo de Santiago atraviesa el ámbito, que tiene 638,28 metros dentro del sector y que, tras lluvias torrenciales de primavera y otoño, el agua puede superar la ribera e invadir la zona de servidumbre. El plan también admite que cualquier actuación en el cauce y en su zona de policía exige autorizaciones de la Confederación Hidrográfica del Tajo y un estudio hidrológico específico.
Valdemoro sigue sin una depuradora definitiva para asumir nuevos vertidos
El otro punto sensible está en las aguas residuales. Las estimaciones del promotor elevan el caudal máximo previsto a 48,18 litros por segundo y, según la información conocida hasta ahora, la solución estable pasa por una futura EDAR en Valdemoro, ya que la infraestructura de Soto Gutiérrez, en Ciempozuelos, no tendría margen para absorber nuevos desarrollos. Mientras llega esa obra, el plan contempla una depuradora compacta provisional, una opción que también ha sido cuestionada por los ecologistas.
Desde el Ayuntamiento se ha subrayado que el futuro proyecto de urbanización deberá justificar los caudales generados, el tratamiento previsto y las condiciones de vertido o reutilización. Además, no podrá salir adelante sin las autorizaciones e informes favorables de los organismos competentes, entre ellos la Comunidad de Madrid, el Canal de Isabel II y la Confederación Hidrográfica del Tajo. Entra en nuestra sección de actualidad para conocer otras noticias de interés.








