Con los precios del combustible al alza, la conducción eficiente y unos ajustes básicos antes de salir pueden recortar hasta un 25% el consumo y alargar la vida del coche.
Si vas a hacer un viaje largo, no todo depende de encontrar la gasolinera más barata. Gran parte del ahorro empieza antes de arrancar, con un gesto sencillo: reducir peso y resistencia del vehículo (maletero y accesorios como la baca), además de revisar elementos clave como los neumáticos. De hecho, la DGT recuerda que una buena conducción eficiente puede ayudar a ahorrar dinero, reducir emisiones y cuidar componentes del vehículo, y que el gasto depende en buena medida de cómo conducimos.
¿Y si te dijera que, sin cambiar de coche, puedes gastar bastante menos solo ajustando algunos hábitos? Ojo, que aquí está el “truco” que más se repite.
Cómo ahorrar gasolina antes de un viaje largo revisando peso, baca y neumáticos
Uno de los puntos en los que más insisten los expertos es el peso. Viajar con el maletero cargado (más de lo necesario) hace que el consumo se dispare entre uno y cuatro litros por cada 100 kilómetros y, además, aumenta el desgaste de componentes. Por eso, antes de salir, conviene revisar qué llevas y dejar solo lo imprescindible. En la misma línea, el IDAE advierte de que llevar una baca vacía puede incrementar el consumo hasta un 20%, lo que equivale a unos 2,4 euros extra cada 100 kilómetros en un coche de gama media. La explicación es sencilla: todo lo que sobresale de la carrocería aumenta la resistencia al aire y obliga al motor a trabajar más.
Y no te olvides de los neumáticos: el RACE señala que llevar 0,5 bares por debajo de la presión recomendada incrementa el consumo un 2% en ciudad y un 4% en carretera. Además, si el coche va muy cargado, hay que aumentar la presión siguiendo la referencia del fabricante indicada en la tapa del combustible o en el marco de la puerta. Resumiendo: estos son los ajustes que más impacto pueden tener antes de salir:
| Revisión antes del viaje | Cómo afecta al consumo | Qué hacer antes de arrancar |
|---|---|---|
| Exceso de peso en el coche | Sube entre 1 y 4 litros cada 100 km | Vaciar el maletero y llevar solo lo necesario |
| Baca vacía instalada | Hasta un 20% más (unos 2,4 € extra/100 km) | Quitarla si no se va a usar |
| Presión baja en neumáticos (0,5 bares menos) | +2% en urbano y +4% en interurbano | Ajustar a lo recomendado y subirla si vas muy cargado |
Gestos de conducción eficiente en carretera para reducir consumo y emisiones
Una vez en marcha, hay pequeños gestos que marcan la diferencia. Por ejemplo, se recomienda arrancar sin pisar el acelerador. También puede ayudar apagar el motor en paradas de más de un minuto (semáforos o atascos prolongados). ¿Te suena eso de ir frenando y acelerando todo el rato? Pues ahí se va buena parte del dinero. La DGT insiste en que entre el 30% y el 50% del gasto de combustible puede depender de la manera de conducir del propietario, así que conviene aplicar pautas sencillas. Antes de que salgas a carretera, apunta estas ideas:
- Arranca sin acelerar y evita acelerones innecesarios.
- Apaga el motor si la parada supera un minuto (siempre que sea posible).
- Usa marchas largas a bajas revoluciones: los motores actuales responden bien así y consumen lo mínimo.
- Cambia pronto de marcha: primera solo para iniciar; tercera desde 30 km/h, cuarta a 40 km/h, quinta a 50 km/h y sexta al superar 80 km/h.
- Mantén velocidad moderada y constante, sin altibajos ni cambios continuos de ritmo.
- Anticípate: si ves a lo lejos un vehículo más lento, deja de acelerar y llega con inercia en retención, sin gasto de combustible.
Climatización, ventanillas y combustibles alternativos que también influyen en el gasto
Otro detalle que muchos pasan por alto es la aerodinámica: abrir las ventanillas a más de 100 km/h puede aumentar el consumo hasta un 10% porque se incrementa la oposición al movimiento del vehículo. Y atención a la climatización, porque también cuenta: encender la calefacción o el aire acondicionado puede aumentar el consumo en un 25%.
Por último, en Europa se está fomentando el desarrollo de biocombustibles obtenidos de forma renovable a partir de restos orgánicos: biodiésel (de grasa animal o aceites vegetales), bioetanol (a partir de maíz, sorgo, caña de azúcar o remolacha) y biogás (de la fermentación de desechos orgánicos). La UE está impulsando medidas para favorecer combustibles alternativos, en línea con sus objetivos climáticos de reducir emisiones para 2030.








