Las altas temperaturas elevan la demanda de aire acondicionado y ponen bajo presión a la red eléctrica europea. España figura entre los países afectados por un episodio de calor que puede rozar los 44 grados.
La nueva ola de calor que afecta a Europa está poniendo a prueba el sistema eléctrico por el aumento del consumo en hogares, oficinas y comercios. El mayor uso de equipos de refrigeración, unido a temperaturas extremas en varios países, eleva la tensión sobre la red y puede incrementar el riesgo de cortes de suministro en los momentos de mayor demanda.
En España, la AEMET mantiene activado un aviso especial por ola de calor entre el domingo 21 y el miércoles 24 de junio, con probabilidad muy alta, superior al 70%. El episodio afecta a los valles del cuadrante suroccidental, el Ebro, depresiones del nordeste, Cantábrico oriental e interior de Baleares, con máximas que pueden rozar los 44 grados en puntos del Tajo y del Guadalquivir.
Cómo afecta la ola de calor a la red eléctrica europea
El problema no está solo en el termómetro. Las temperaturas extremas disparan el uso de aire acondicionado y ventiladores, lo que provoca picos de consumo en las horas más calurosas del día y también por la noche, cuando las viviendas no consiguen enfriarse.
La Agencia Internacional de la Energía advierte de que las olas de calor están llevando el consumo eléctrico a máximos en numerosos países y tensionando las redes, especialmente donde la climatización tiene un peso elevado. En 2024, más de 40 países, que representaban cerca del 70% de la demanda eléctrica mundial, alcanzaron récords de potencia o sufrieron incidencias relacionadas con episodios de calor.
Los países con más riesgo por el aumento de la demanda eléctrica
Un análisis citado por Euronews sitúa a Grecia como el país más expuesto, con un aumento de la demanda eléctrica del 38,62% durante los periodos de calor extremo. Le siguen Montenegro, Türkiye, Croacia, Italia y España, donde el repunte estimado alcanza el 8,86%.
El riesgo de apagón no implica que vaya a producirse un corte generalizado, pero sí aumenta la exigencia para operadores eléctricos y sistemas de respaldo. Cuando el consumo supera la capacidad disponible o los límites físicos de la red, la estabilidad del sistema puede verse comprometida, sobre todo en las horas punta.
La energía solar ayuda, pero no elimina la presión sobre la red
La generación solar se ha convertido en una ayuda para cubrir parte del consumo durante las horas centrales del día. Durante la ola de calor de 2025, la demanda diaria de electricidad en Europa subió hasta un 14%, pero la producción fotovoltaica récord contribuyó a mantener el suministro estable, según datos recogidos por Ember.
El problema aparece cuando cae el sol y se mantiene el uso de climatización. En esos momentos, los sistemas eléctricos dependen más del almacenamiento, la hidráulica, los ciclos combinados y las interconexiones. Las previsiones recogidas por pv magazine apuntaban a que el precio eléctrico en España podía superar los 100 euros/MWh durante este episodio, mientras Alemania podía situarse cerca de los 150 euros/MWh.
Para los consumidores, el calor extremo puede traducirse en una factura de la luz más alta si el consumo se concentra en las horas de mayor precio. Ajustar el termostato, evitar el uso simultáneo de varios electrodomésticos y aprovechar las horas de menor coste puede ayudar a reducir el impacto en el recibo.
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