La nueva apertura del barrio de Los Jerónimos apuesta por una cocina japonesa desenfadada, con encurtidos, platos para compartir y una estética inspirada en las obaachan de Osaka.
Goen acaba de abrir en Madrid con una propuesta que no busca parecerse al restaurante japonés más habitual. Detrás del proyecto está Tomás Galván, Tommy, que después de años de viajes, estudios y una relación estrecha con la cultura japonesa ha dado forma a una izakaya muy personal junto a Juan José Rubio.
Una izakaya en Los Jerónimos que mira a Osaka sin caer en tópicos
En Goen no hay una búsqueda obsesiva del minimalismo, ni del Japón más zen. La inspiración está en Osaka y, sobre todo, en sus obaachan, esas abuelas que salen juntas, comen, beben, charlan sin demasiadas formalidades y se visten con estampados llamativos.
¿El resultado? Un local pequeño, coqueto y con mucho rollo. Cuenta con unas 25 plazas, una barra para diez comensales y varias mesas. El diseño, firmado por MIL Studios, combina terciopelo, mármol rojo, motivos japoneses, tarros de encurtidos y ese daruma con un ojo pintado que simboliza el objetivo ya iniciado.
| Clave de Goen | Detalle principal |
|---|---|
| Barrio | Los Jerónimos |
| Calle | Valenzuela |
| Capacidad | Unas 25 plazas |
| Concepto | Izakaya funk |
Tommy lo define como una “izakaya funk”, una etiqueta que va más allá de la comida. Está en los uniformes, en los estampados animales, en los baños y en una forma de entender Japón desde lo cotidiano, social y divertido.
Los encurtidos japoneses son el puente entre España y Japón en Goen
Uno de los ejes de la carta son los tsukemono, los encurtidos japoneses. En Goen tienen incluso un apartado propio, con elaboraciones a base de raíz de loto, pepino baby, daikon, col, shiitake o shiso.
La idea nace de una conexión sencilla: en España gustan los encurtidos, desde las aceitunas hasta las cebollitas, y en Japón forman parte del día a día. De ahí que Tommy viera en ellos un puente perfecto entre ambas culturas.
Entre los bocados que ayudan a entender la propuesta destacan:
- Tsukemono moriawase, surtido de encurtidos de la casa.
- Ensaladilla con aceite de wasabi, encurtidos, huevo ajitama y caviar imperial.
- Kani korokke, croquetas de txangurro con snow crab y bechamel.
- Buta kakuni, panceta cocinada durante más de cinco horas.
La carta continúa con platos como el iberiko kushikatsu, el yaki tako, el chawanmushi, el chirashizushi, varios yakitori y el kamo tosazu, un pato marinado servido frío con salsa warishita y gelatina tosazu.
Desayunos, cócteles y cultura japonesa completan la propuesta de esta izakaya
Goen no se queda solo en la comida. También abre el día con desayunos, café de Hola Coffee, bollería de Estela Hojaldre y propuestas como el emparedado de crema pastelera con matcha o tostadas de brioche hojaldrado con tomate, aceite de oliva y yuzu.
¿Y para beber? La parte líquida está liderada por Raúl Bordón y combina destilados japoneses, whisky, sake, shochu, hojicha, yuzu, shiso o kalamansi. También hay highballs, cervezas japonesas, vinos y sakes.
Más adelante, la planta inferior servirá para ampliar la dimensión cultural del proyecto con catas de sake, talleres de ikebana, presentaciones y encuentros vinculados a Japón. Vamos, que Goen no quiere ser solo un restaurante, sino también un punto de encuentro. Y si quieres conocer otros restaurantes de Madrid, entra en nuestra sección de actualidad.








