El TSJ del País Vasco confirma el despido disciplinario del responsable de una oficina de Zarautz tras acreditarse accesos masivos a una web de carreras de caballos en horario laboral, operaciones sobre su propia cuenta y el uso del ordenador de otra empleada.
La Sala de lo Social del TSJ del País Vasco ha dado la razón a BBVA y ha rechazado el recurso del trabajador, que llevaba en la entidad desde julio de 2002 y ocupaba el puesto de director de sucursal en Zarautz. El banco lo despidió el 20 de diciembre de 2024 y tanto el juzgado de primera instancia como el tribunal vasco entendieron que hubo una quiebra grave de la buena fe contractual y un abuso de confianza incompatibles con su cargo.
La investigación de BBVA destapó 1.374 accesos y 30 tarjetas para apuestas hípicas
Según los hechos probados, el directivo, aficionado a la hípica y propietario de un caballo llamado Ideal Dancer, accedió 1.374 veces desde el ordenador de su despacho a una web francesa sobre carreras entre el 1 de enero y el 15 de noviembre de 2024. Todos esos accesos se realizaron entre las 10:00 y las 14:00 horas.
La sentencia añade que, como la casa de apuestas le iba bloqueando las tarjetas con las que operaba, comenzó a recurrir a amigos y conocidos. Les proponía emitir tarjetas a su nombre, pero vinculadas a su propia cuenta en BBVA, a cambio de repartir parte de los beneficios. La primera se emitió el 23 de junio de 2022 y, hasta que el banco descubrió lo ocurrido, llegó a emitir 30 tarjetas de crédito de terceros ligadas a su cuenta, con un límite de 300 euros.
Para hacerlo, utilizó el puesto de trabajo, el ordenador y el código de usuario de una gestora de banca de la oficina. Además, entre enero de 2023 y diciembre de 2024 realizó 66 operaciones sobre su propia cuenta para activar, cancelar, bloquear o duplicar tarjetas, y también se envió a su correo personal los resultados trimestrales de la oficina, algo prohibido por la entidad.
El hallazgo de una clienta con dos tarjetas activó la auditoría interna del banco
El caso saltó cuando una clienta acudió el 29 de octubre de 2024 a una oficina de Amara, en San Sebastián, para pedir un duplicado de su tarjeta tras un robo. Al revisar sus datos, el personal detectó que figuraba como titular de dos tarjetas y que una de ellas estaba vinculada a la cuenta personal del director de Zarautz. A partir de ahí, BBVA abrió una investigación interna y comprobó que existía un número anormalmente alto de tarjetas de terceros conectadas a la cuenta del empleado.
El banco le citó el 2 de diciembre de 2024, le comunicó la apertura de expediente disciplinario y le dio dos días para presentar descargos. En esa reunión, el directivo reconoció los hechos, aunque sostuvo que no eran irregulares. El despido se notificó el 20 de diciembre de 2024 y después fue avalado por el Juzgado de lo Social número 4 de San Sebastián.
El TSJ del País Vasco rechaza la prescripción y confirma el despido procedente
En su recurso, el trabajador alegó prescripción, vulneración de su intimidad y falta de proporcionalidad. El TSJ descarta esas objeciones y subraya que el control se produjo dentro de una investigación interna sobre herramientas de trabajo, como el ordenador y el correo corporativo, por lo que no aprecia lesión de derechos fundamentales.
La Sala también rechaza que los hechos estuvieran prescritos porque aprecia una conducta continuada y ocultada que la empresa fue conociendo a través de la auditoría iniciada en noviembre de 2024. Con ese contexto, y teniendo en cuenta que se trataba del máximo responsable de la oficina y conocedor del código ético del banco, concluye que hubo transgresión de la buena fe contractual y abuso de confianza suficientes para justificar el despido. Entra en nuestra sección de empleo para conocer otras sentencias laborales de interés.








