La DGT recuerda que llevar abrigo al volante puede suponer multa si limita la movilidad o afecta al uso correcto del cinturón.
Arrancar el coche en invierno con el plumas puesto es una costumbre muy común. El problema llega cuando esa prenda te resta movilidad para girar el volante, manejar la palanca o mirar con rapidez, o cuando hace que el cinturón quede holgado. En esos casos, la sanción puede ir escalando según el riesgo apreciado.
Qué dice el Reglamento General de Circulación y por qué el abrigo puede acabar en multa
El punto a tener en cuenta no es “el abrigo” como tal, sino lo que exige la norma al conductor. El Reglamento General de Circulación establece que el conductor debe mantener su libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción.
Además, el mismo texto recoge que los conductores deben estar en todo momento en condiciones de controlar el vehículo. Si una prenda (por volumen, rigidez o por cómo te queda) reduce esa capacidad de control, se abre la puerta a la denuncia, aunque la prenda no aparezca citada de forma literal.
Otro punto importante es la seguridad pasiva: la propia DGT advierte de que el cinturón debe ir bien ceñido al cuerpo y que la ropa demasiado voluminosa le resta eficacia, porque añade holgura y puede facilitar golpes contra el interior del coche en caso de impacto.
Cuándo puede sancionarte la Guardia Civil o la Policía y cuánto dinero es la multa
No existe una prohibición explícita de “conducir con abrigo”, por lo que el criterio del agente es determinante. La sanción suele apoyarse en si la prenda ha limitado la libertad de movimientos, la visión o ha podido influir en una conducción irregular o peligrosa.
En la práctica, varios medios sitúan la horquilla habitual entre 80 y 200 euros, en función de la gravedad que se aprecie, y señalan que en principio no conlleva pérdida de puntos. Situaciones típicas que pueden acabar en multa:
- Abrigos muy acolchados o rígidos que dificultan girar el volante con soltura o hacer maniobras rápidas.
- Capuchas, cuellos muy altos o prendas que reducen el campo de visión lateral y la movilidad del cuello.
- Cinturón que no ajusta bien por llevar ropa gruesa, quedando más suelto de lo recomendable.
Consejos de la DGT para conducir en invierno sin perder movilidad ni eficacia del cinturón
Si te preocupa el frío, pero también quieres evitar problemas, la recomendación más sencilla es calentar el habitáculo unos minutos y, antes de arrancar, comprobar que puedes mover brazos y cuello con normalidad.
La DGT insiste en un detalle que muchos pasan por alto: el cinturón debe ir pegado al cuerpo y la ropa demasiado voluminosa puede restarle eficacia. De hecho, en sus consejos de conducción segura, llega a recomendar quitarse el abrigo antes de sentarse o antes de iniciar la marcha para que el cinturón trabaje como debe. Accede a nuestra sección de motor para conocer otras noticias de la DGT.








