La Comunidad de Madrid se sitúa como la tercera región más amenazada por un gas que no huele, no se ve y no provoca síntomas inmediatos, pero que se asocia a miles de muertes por cáncer de pulmón en España: el gas radón.
El radón es un elemento radioactivo de origen natural que se filtra desde el subsuelo y puede acumularse dentro de viviendas y edificios, especialmente en plantas bajas y sótanos. Y ahí está el problema: en espacios cerrados puede alcanzar concentraciones peligrosas sin que nadie lo note a simple vista.
¿Qué municipios aparecen con mayor probabilidad de concentraciones elevadas de radón?
Aunque al aire libre suele diluirse rápidamente, en interiores puede quedarse “atrapado” y aumentar su concentración con el tiempo. Por eso, el riesgo no depende solo de la zona donde se vive, sino de cómo es la vivienda y cuánto se ventila.
De hecho, la oncóloga del Hospital Puerta del Hierro Virginia Calvo recuerda que “el radón es más pesado que el aire, por lo que tiende a acumularse en las zonas más bajas”. Y remata con una idea importante: “el problema no está en el gas en sí, que está en todas partes, sino en su acumulación prolongada en espacios cerrados”.
Para localizar las áreas con mayor potencial de exposición, el Ministerio de Sanidad y organismos como el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) realizan mapeos periódicos. Y, ¿qué municipios aparecen con mayor probabilidad de concentraciones elevadas (sobre todo en plantas bajas y sótanos)? Entre los señalados están:
- Collado Villalba
- Galapagar
- Torrelodones
- Hoyo de Manzanares
- Guadarrama
- Alpedrete
- El Escorial
- San Lorenzo de El Escorial
- Becerril de la Sierra
- Moralzarzal
- Cercedilla
- Colmenar Viejo
- Las Rozas
- Majadahonda
Que tu municipio esté en esta lista no significa automáticamente que tu vivienda tenga niveles altos… pero sí que hay que estar atentos.
Granito, uranio-238 y viviendas en plantas bajas o sótanos: dónde está el riesgo
El motivo de este “mapa caliente” en el noroeste madrileño no es demográfico ni urbano: es geológico. En esa zona predomina el granito, que contiene mayores cantidades de uranio-238, cuya desintegración natural genera el gas radón.
A partir de ahí, la concentración en el interior depende de muchos factores: permeabilidad del terreno, estado de las rocas, vías de entrada del gas, meteorología, ventilación y, sobre todo, las características del edificio. Las viviendas con sótanos, plantas bajas mal ventiladas o construidas antes de que se incorporaran medidas específicas en el Código Técnico de la Edificación son las más vulnerables. En cambio, edificios con forjado sanitario o ventilación adecuada suelen registrar niveles más bajos.
Cáncer de pulmón y exposición al radón: cifras de OMS, Europa y España
El riesgo del radón no avisa. No irrita las vías respiratorias ni da señales rápidas, pero su efecto está documentado y es gradual.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre un 2% y un 14% de los casos de cáncer de pulmón en el mundo están relacionados con el radón en viviendas. En Europa, se atribuye a este gas alrededor del 9% de las muertes por cáncer de pulmón. En España, las estimaciones apuntan a unas 1.500 defunciones anuales, cerca del 4% del total.
Además, el riesgo crece con la concentración: por cada incremento de 100 Bq/m³, la probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón aumenta un 16%. Y en fumadores, el impacto puede ser mucho mayor: según la OMS, el riesgo asociado al radón en fumadores puede ser hasta 25 veces superior que en no fumadores.
Medir, prevenir y aplicar medidas antiradón en casa y trabajo sin perder tiempo
Desde finales de los años 80, el CSN impulsa campañas de medición en viviendas para alimentar la cartografía oficial del radón en España, aunque reconoce que la densidad de mediciones aún es insuficiente para delimitar con máxima precisión. Por eso, desde 2025 se han intensificado campañas y actuaciones en colaboración con comunidades autónomas y proyectos de investigación.
En el ámbito laboral, la normativa se centra en los municipios con mayor exposición: deben realizarse mediciones en los lugares de trabajo situados en zonas de alta exposición y, si procede, se dispone de hasta 2 años para aplicar medidas antiradón como ventilación mecánica o sellado de grietas.
En viviendas, el reto es doble: identificar el riesgo y aplicar soluciones, ya que la responsabilidad recae en el propietario. La recomendación de Virginia Calvo pasa por medir primero los niveles con laboratorios acreditados y, después, aplicar medidas dentro de lo posible (como ventilación o sellado de grietas). Nuestro equipo de redacción estará pendiente de las posibles novedades que surjan de esta noticia, publicándolo ipso facto en nuestra sección de actualidad.








