Metro de Madrid ha sacado a licitación la compra de dos equipos remolcados de inspección dual de carril mediante ultrasonidos y corrientes inducidas. El contrato asciende a 1.234.200 euros (IVA incluido) y fija un plazo de ejecución de cinco meses.
La operación busca sustituir los sistemas actuales, ya obsoletos, por tecnología capaz de detectar de forma temprana defectos internos no visibles que puedan afectar a la integridad de la vía. ¿El objetivo? Anticiparse a los problemas antes de que se noten en superficie.
Metro de Madrid licita equipos con ultrasonidos y corrientes inducidas para carriles
Según detalla Metro, la licitación responde a un proceso habitual de renovación de material y no está vinculada al accidente ferroviario registrado en Adamuz (Córdoba). De hecho, desde el suburbano lo enmarcan en su planificación: «Se trata de una actuación planificada dentro de nuestro programa de actualización tecnológica». A continuación te mostramos los puntos clave del contrato y del uso previsto de los equipos.
| Clave | Detalle |
|---|---|
| Número de equipos | Dos equipos remolcados de inspección dual de carril |
| Tecnología | Ultrasonidos y corrientes inducidas |
| Importe | 1.234.200 euros (IVA incluido) |
| Plazo de ejecución | Cinco meses |
| Alcance de auscultación | Recorrer toda la red en un periodo de seis meses |
| Velocidad de trabajo actual | Aproximadamente 10 kilómetros por hora |
Dispositivos idénticos para unificar formación, uso y procedimientos de inspección en la red
Un aspecto llamativo de la licitación es que los dos equipos deberán ser completamente iguales. La previsión es que los suministre el mismo fabricante, precisamente para unificar la formación del personal y los procedimientos de uso.
Esta homogeneización, según lo expuesto, facilita el manejo y permite optimizar las tareas de inspección, algo especialmente relevante cuando se trata de trabajos técnicos y repetitivos donde la estandarización ahorra pasos y reduce errores. Vamos, que la idea es que todos trabajen con el mismo “manual” y sin sorpresas.
Así funciona la inspección continua del carril cada seis meses y en horario nocturno
Metro realiza una vigilancia permanente del estado de la vía. Entre esas labores está la auscultación mediante ultrasonidos, con la que puede recorrer toda la red en seis meses para localizar posibles defectos. Actualmente, el suburbano dispone de un equipo embarcado en un vehículo específico que realiza inspección continua, registra los datos y circula a una velocidad aproximada de 10 km/h. Después, se analizan las grabaciones y las incidencias sospechosas se incorporan a una base de datos para su revisión puntual. ¿Te imaginas el volumen de información que puede salir de ahí? Además, este sistema se apoya en otras actuaciones periódicas de mantenimiento. Entre ellas, Metro lleva a cabo:
- Reperfilado periódico de carril para optimizar la rodadura y eliminar defectos en superficie.
- Vigilancias a pie cada 90 días para comprobar el estado de la superestructura.
- Revisiones en los aparatos de vía, centradas en el engrase.
- Uso de vehículos auxiliares especializados, como el tren amolador, la bateadora y otros equipos para transporte de material y mantenimiento.
Todas estas intervenciones se realizan durante el cierre nocturno, con la intención de evitar afecciones al servicio y reducir molestias a los usuarios.








