La futura ley vetará la financiación no solicitada, limitará las tarjetas de crédito sin petición previa y reforzará la protección del consumidor.
El anteproyecto vetará la financiación no solicitada, pondrá topes a intereses y comisiones y extenderá el control del Banco de España al mercado digital. La banca no podrá expedir una tarjeta de crédito a un consumidor que no la haya pedido ni ampliarle el límite por su cuenta. La idea es evitar abusos y que el crédito solo se active cuando el cliente lo decide.
La financiación no solicitada queda vetada: tarjetas de crédito y límites solo a petición
El texto fija una regla de partida: sin solicitud previa y sin consentimiento expreso, no hay concesión de crédito. Lo recoge así: «Se prohíbe toda concesión de crédito a los consumidores que no hayan solicitado previamente y sin su consentimiento expreso».
La reforma apunta al envío de tarjetas no pedidas y a la ampliación automática del crédito disponible. La Ley de Servicios de Pagos ya pedía a las entidades «abstenerse de enviar instrumentos de pago que no hayan sido solicitados», salvo en renovaciones. ¿Te han ofrecido alguna vez más crédito por si acaso? Con la norma, ese paso debería requerir un sí inequívoco del usuario.
La reforma no corta las ofertas comerciales. Podrán seguir existiendo préstamos preconcedidos o preautorizados, pero no podrán activarse sin confirmación: la propuesta se puede anunciar, la financiación no se concede sola.
El anteproyecto regula de forma integral el crédito al consumo (préstamos personales, financiación en el punto de venta, microcréditos y créditos rápidos) e incorpora reglas para las compras fraccionadas tipo buy now pay later. Además, si una empresa quiere ofrecer pagos a plazos para vender más, deberá apoyarse en un socio regulado o no podrá cobrar coste ni intereses.
Topes a la TAE, límites al descubierto y más vigilancia del Banco de España
La norma prevé umbrales máximos de TAE tomando como base el tipo medio del crédito al consumo del Banco de España y sumándole un margen según el importe. Con una TAE media del 7%, el tope orientativo con los datos actuales quedaría entre el 13% y el 22%.
También habrá techo para los descubiertos tácitos: el coste máximo, incluyendo interés moratorio y comisiones, no podrá superar 2,5 veces el precio del dinero. Y, mientras la ley llega, se mantiene un límite transitorio del 22% para las tarjetas revolving.
Al mismo tiempo, quedarán bajo normativa del Banco de España todas las compañías que financien consumo, incluidas plataformas digitales de créditos rápidos. Los prestamistas inmobiliarios deberán pedir autorización para operar como establecimientos financieros de crédito de actividad limitada (EFCAL).
La reforma entra además en webs y apps financieras para frenar los patrones oscuros y exigirá una función de desistimiento visible, «de forma destacada y fácilmente accesible para el consumidor». ¿Contratar desde el móvil con menos trampas? Esa es la meta. En nuestra sección de actualidad encontrarás otras noticias económicas de interés.








